Mapa xenéticu
Soi araña y topu, la pechera colorada del raitán, soi viérbene
y l´arna de les bedules que cueme esa biérvene. Soi ocle y´l mar
d´otueñu que lo arrastra a la playa, siéntome sal y molécula,
soi esa charca d´agua que queda na arena y la espluma que dexa
nes manes y ye aire y ye nada. La mio piel ye mineral,
sustancies ensin cesar entemecíes al tresvel de los sieglos,
mofu, lique, piedra, la mio alma ye la del curcuspín
que crucia adulces les siendes secretes del mote, la del malvís,
la de la cabra, el so berrar doloríu ye´l míu. Soi guxán y la pega que
cueme al guxán y l´utre que cueme a la pega, siéntome biesca y roca,
la solombra del carbayu, la solombra de la castañar, la fueya del ablanu,
esa caña qu´espurre más p´allá de la oriella y col airín del branu
toca un instante l´agua del ríu, que soi yo y flui, como´l tiempu.
Mapa genético
Soy araña y topo, la cabeza colorada del jilguero, soy oruga
y la corteza del abedul que come esa oruga. Soy alga y el mar
de otoño que la arrastra a la playa, me siento sal y molécula,
soy ese charco de agua que queda en la arena y la espuma que deja
en las manos y es aire y es nada. Mi piel es mineral,
sustancias sin cesar combinadas a través de los siglos,
musgo, liquen, piedra, mi alma es la del erizo
que cruza despacio las sendas secretas del monte, la del zorzal,
la de la cabra, su lamento dolorido es el mío. Soy el gusano y el cuervo que
se come al gusano y el buitre que se come a ese cuervo, me siento bosque y roca,
la sombra del robledal, la sombra del castaño, la hoja del aliso,
esa rama que se alarga más allá de la orilla y con la brisa del verano
toca un instante el agua del río, que soy yo y fluye, como el tiempo.
De Un mes (2002)
Lección de gramática
¿Cómo se diz en uolof la palabra “frontera”, la palabra
“patria”?¿Y en soniké?¿Cómo-y llamáis al “desamparu”?
Si queréis dicir en bereber, por exemplu, “yo tuvi una casa
nun arrabal de Rabat” ¿ponéis nesti orden la frase?¿Cómo
se conxuguen en bambara los verbos que lleven al norte,
qué axetivos-y cuadren a la palabra “mar”, a la palabra “muerte”?
Si tenéis que marchar, ¿ye la palabra “adiós” un sustantivu?
¿Como se pronuncia en diakhanké la palabra “exiliu”? ¿Hai que
xuntar los llabios?¿Duelen?¿Qué pronomes usáis pal qu´espera
na playa, pal que regresa ensin nada? Cuando señaláis p´allá, pa contra
casa, qué alverbiu escoyéis?¿Cómo se diz na vuestra, na nuestra llingua
la palabra “futuru”?
Lección de gramática
¿Cómo se dice en uolof la palabra frontera, la palabra
patria? ¿Y en soniké? ¿Cómo le llamáis al desamparo?
Si queréis decir en bereber, por ejemplo, “ yo tuve una casa
en un arrabal de Rabat”, ¿ponéis en este orden la frase? ¿Cómo
se conjugan en bambara los verbos que llevan al norte,
qué adjetivos le encajan a la palabra mar, a la palabra muerte?
Si tenéis que marchar, ¿es la palabra adiós un sustantivo?
¿Cómo se pronuncia en diakhanké la palabra exilio? ¿Hay que
juntar los labios? ¿Duelen? ¿Qué pronombres usáis para el que espera
en la playa, para el que regresa sin nada? Cuando señaláis hacia allá, en dirección
a casa, ¿qué adverbio escogéis? ¿Cómo se dice en vuestra, en nuestra lengua,
la palabra futuro?
De Un mes (2002)
Herencia
Deprendióme los secretos del arte
culinariu:
cómo bater la clara pa qu´esponxe,
qué facer pa que nun pique nos güeyos
la cebolla,
el sal y el formientu n´harmonía
entemecío, los caciellos de zúcare
por persona y el puntu exactu
del aceite.
Esa foi la so herencia:
pesos, midíes, proporciones,
tiempos de coción, trucos y
recetes de cocina.
Nun falamos muncho más
ella y yo toos esos años
nos que tuviemos xuntes.
Si esperaba otra cosa,
nada hubo, nenguna señal
d´aprobación o siquiera
de reproche.
La nuestra fue, como tantes,
una historia de silencios.
Toles palabres nun diches
quedaren ellí, referviendo
a fueu lentu
Herencia
Me enseñó los secretos del arte
culinario:
cómo batir la clara hasta que suba,
qué hacer para que no pique en los ojos
la cebolla,
la sal y la levadura en armonía
combinadas, las tazas de azúcar
por persona y el punto exacto
del aceite.
Ésa fue su herencia:
pesos, medidas, proporciones,
tiempos de cocción, trucos y
recetas de cocina.
No hablamos mucho más
ella y yo en todos esos años
en los que estuvimos juntas.
Si esperaba otra cosa,
nada hubo, ninguna señal
de aprobación o ni tan siquiera
de reproche.
La nuestra fue, como tantas,
una historia de silencios.
Todas las palabras no dichas
se quedaron allí, hirviendo
a fuego lento.
De La mancadura/El daño (2010)
Llaranxes
Los nuestros güelos nun nos falaren
de la guerra.
tampoco los nuestros padres
nos falaren, por prudencia
o por desidia o porque andaben
a otres coses.
Asina que diérennos el mandáu de callar
o d´inventar la nuestra propia
guerra con retayos dispersos
de la suya.
Sé que mio padre yera
un guaje y que pasó tres díes y tres
nueches nuna cabaña, en monte,
nel mes de febreru, con fiebre
y fame y tiritando.
Sé que mio güela Luisa
escondió un cura en desván de casa
y llavaba los calzones en ríu,
a escondíes, coles manches
del mieu na pernera.
Sé qu´a mio madre, bien chica,
tiróla´l caballu
y estazó les ñarices
naquellos tiempos tan malos
pa les enfermedaes;
y que mio tíu Miguel
escapaba d´un bandu a otru
como una raposa famienta
tola guerra.
Sé que mio güelo volvía
fugáu pa en casa na espantada final,
cuando cayó l´últimu frente
–a pie, solu, ente la biesca–,
y sintió ente les sebes unos ruíos
y pensó que lu mataben
ellí mesmo.
Pero yera namás una rapaza,
una rapaza con dos simples
llaranxes,
una en cada mano,
y aquelles llaranxes brillaben
como güevos de colores
xigantes ente la ñebla.
Eso fue lo que nos contó
mio güelu de la guerra.
Y el sabor d´aquelles llaranxes
tovía dura.
De La mancadura/El daño (2010)
Naranjas
Nuestros abuelos no nos hablaron
de la guerra.
Tampoco nuestros padres
nos hablaron, por prudencia
o por desidia o porque andabanen otras cosas.
Así que nos dieron el mandato de callar
o de inventar nuestra propia
guerra con retales dispersos
de la suya.
Sé que mi padre era
muy joven y que pasó tres días y tres
noches en una cabaña, en el monte,
por el mes de febrero, con fiebre
y hambre y tiritando.
Sé que mi abuela Luisa
escondió a un cura en el desván de casa
y lavaba los pantalones en el río,
a escondidas, con las manchas
del miedo en la pernera.
Sé que mi madre, una niña,
se cayó del caballo
y se rompió la nariz
en aquellos tiempos tan malos
para las enfermedades;
y que mi tío Miguel
escapaba de un bando a otro
como un zorro hambriento
durante toda la guerra.
Sé que mi abuelo volvía
fugado hacia casa en la espantada final,
caído ya el último frente,
–a pie, él solo por los montes–
cuando sintió entre los árboles un ruido
y pensó que lo mataban
allí mismo.
Pero sólo era una muchacha,
una muchacha con dos simples
naranjas,
una en cada mano,
y aquellas naranjas brillaban
como huevos de colores
gigantes en la niebla.
Eso fue lo que nos contó
mi abuelo de la guerra.
Y el sabor de aquella naranjas
aún perdura.
Gochos
Rucaben semilles, los brotos del ablanu, raíces, l’arna deles
castañares. Hermanos a nós, prisioneros del vuelu ciegu
de la historia, fozaben na tierra furiosos, insaciables,
comíen llombrices, insectos, ratos, topinos muertos,
basura, la mierda esparcío nes cunetes, los sos propios
escrementos. Más tarde, aquella carne suyo afumiaba nel
nuestru platu, suculenta, perfecta. Y la vida renovábase
otra vuelta
nesa
zona
escura.
Cerdos
Masticaban semillas, los brotes del avellano, raíces, la
corteza de los castaños. Iguales a nosotros, prisioneros del
vuelo ciego dela historia,escarbaban en la tierra, furiosos,
insaciables, comían lombrices, insectos, ratones, topillos
muertos, basura, la mierda esparcida en las cunetas, sus
propios excrementos. Más tarde, aquella carne suya
humeaba sobre nuestro plato, suculenta, perfecta. Y la vida
se renovaba de nuevo
en esa
zona
oscura.
De Argayu/Derrumbe (2024)
BERTA PIÑÁN
Licenciada en Literatura española por la universidad de Oviedo, ha sido profesora de esta materia en Enseñanzas Medias. Durante diez años formó parte del jurado de Las Letras del Premio Príncipe de Asturias y desde 2008 es miembro de número de la Academia de la Llingua Asturiana. Toda su obra está originalmente escrita en lengua asturiana y la mayor parte de la misma ha sido traducida al castellano, algunas de ellas al catalán y a otras lenguas. Ganadora de varios premios literarios y colaboradora habitual de la prensa, su labor como escritora sobresale por el cultivo de la poesía: Al abellu les besties (1985), Vida privada (1991), Temporada de pesca (1998), Un mes (2002) y La mancadura/el daño (2010) y Argayu/Derrumbe (2024). En 2005 publica una antología billingüe de su obra poética con el título de Noches de incendio y en 2018 sale a la luz Trozos/Cachos, antología que incorpora sus libros más recientes. Su último poemario es de 2024 y aparece en versión bilingüe con el título de Argayu/Derrumbe.
En el ámbito de la prosa, ha publicado libros de relatos como La tierra entero /Toda la tierra (1996) y La maleta al agua (2006). De sus aportaciones al campo infantil, destacan El branu de Mirtya (2006), Les coses que-y presten a Fran (2007), L´estranxeru (2008), Arroz, agua y maíz (2009) y La mio hermana ye una mofeta (2011), todos ellos editados también en castellano y algunos en inglés o alemán. En 2019, resultado de sendos premios literarios, ha publicado su primera novela, un thriller rural, Como la muda al sol d´una llagartesa y el álbum infantil Vida nel campu, que trata el tema de los campos de refugiados.
El poema, como el ensayo corto, ahuyenta la tentación de agotar un tema, su carácter procede del don de evocación, ¿por qué escribir poesía?
Me he puesto a escribir estas líneas y me ha surgido en la pantalla, como de la nada, un asistente llamado ”Copilot” que, ante mi sorpresa/estupefacción/ingenuidad, ha desarrollado en medio segundo tres páginas de razones por las que escribir poesía. Resumo algunos de los epígrafes que señala: catarsis y sanación, conexión y empatía, exploración de la belleza, juego con el lenguaje, herramienta de cambio social, denuncia y protesta, inspiración y esperanza, fomento de la autoconciencia…
Supongo que tantas veces hemos repetido las mismas cosas ante esta pregunta que la inteligencia artificial es capaz de generar esta variedad de respuestas que, por cierto, una vez leídas, resultan bastante atinadas. Así que, ante tanta respuesta abrumadora, me remito a aquello que dijo en una ocasión Gil de Biedma cuando le hicieron la misma pregunta: “Escribo poesía por si acaso”.
El libro de la revelación y el camino dice, «la labor de aproximar lo inconsciente a la parte consciente es una tarea que ocupa toda una vida». ¿Hasta dónde lo logras, quedas alguna vez satisfecha? O, lo que es lo mismo, ¿cuándo es el momento de abandonar un poema?
La poesía como insatisfacción empieza a parecerse un poco a la vida (¿o es que siempre fueron lo mismo?) como un proceso siempre inconcluso. Quizás sobre el poema ejercemos una especie de violencia necesaria, un abandono prematuro que garantice su condición de existencia. Cada final no es más que un nuevo comienzo porque el poema, si es necesario–como creo que debería ser todo poema– permanece en cada nuevo verso que escribimos. Creo que me he pasado la vida escribiendo siempre el mismo poema diversificado en formas y apariencias distintas.
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos, secretos u olvidados.
Como escritora en lengua asturiana, recomiendo un paseo gozoso por la poesía en asturiano de los últimos treinta años. Existen antologías bilingües y también poetas que presentan su obra en versiones asturiano/castellano y otros muchos caminos y posibilidades. Explorar y descubrir la poesía en una lengua no oficializada nos lleva a desprendernos de prejuicios y a transitar libremente las grietas que habitan en los márgenes. Estoy segura de que el viaje merecerá la pena.
¿Cuál es tu fuente nutricia? ¿De dónde mamas? Descríbenos tu cadena trófica.
Nací en una casa de piedra a cincuenta metros de un río– de un gran río–, así que sus aguas han señalado el rumor de fondo de todo lo que escribo. En la metáfora tan antigua y universal del río pero también en su naturaleza indomable e inasible, veo materializarse de un modo u otro la esencia de mis poemas a lo largo de las décadas. En sus orillas crecido, en su ausencia he querido recuperar la memoria de un mundo que se extingue.
¿Qué don de la naturaleza desearías poseer? ¿Qué defectos te inspiran más indulgencia?
De los dones sobrenaturales, la capacidad de volar, de los naturales, la inteligencia, de los humanos, la música. Pero, en realidad, los dones que más aprecio en este momento pertenecen más al mundo de lo vegetal que de lo animal.
Casi todas las virtudes pueden convertirse en defectos según su grado de aplicación y muchos “defectos”, al igual que las virtudes, no son más que la expresión del prejuicio cultural. Así y todo, me gustan los defectos que me inspiran ternura y que casi siempre tienen que ver con las etapas más tempranas de la vida. La torpeza es uno de ellos.
¿Qué organismo, flor, seta, planta, animal te gusta más?
“Todo era verdad bajo los árboles” dice Antonio Gamoneda en unos de los poemas más bellos que conozco. Ser árbol, bosque, conocer una sombra de esa verdad, eso bastaría.