Me reprochaste: «tengo una herida
y nunca has querido verla».
¿Cómo, si me devorabas con ella?
De Pequeños accidentes caseros (adamaRamada Ediciones, 2004)
***
Te reconoceré cuando llegues.
Sólo alguien con las heridas cerradas,
sólo alguien
que ha aullado de dolor mientras las curaba
podrá mirar sin miedo
mis cicatrices
y caminar conmigo en paz.
De La mirada oblicua (adamaRamada Ediciones, 2008)
***
Cuentan que un día Chögyam Trungpa Rinpoché no tuvo palabras para explicar lo que
quería.
Entonces dibujó en la pizarra algo parecido a un ave y preguntó: «¿Qué es
esto?»
Le respondieron:
«Un pájaro»,
«una paloma»,
«una gaviota».
Y cuando se agotaron las respuestas él dijo:
«No: es un dibujo del cielo».
De La mirada oblicua (adamaRamada Ediciones, 2008)
***
Sàn bù, sàn xīn / 散步, 散心
Se esparcen los pasos (sàn bù) cuando se sale a pasear
y se esparce el corazón (sàn xīn) cuando uno se distrae o
se divierte.
Se esparce el corazón.
Al viento.
Al sol o a las estrellas o a la lluvia,
da lo mismo.
¿Te imaginas? Se coge el corazón entre las manos y se
lanza al aire
con delicadeza.
De Cosas que me explica mi madre (Editorial Milmadres, 2024)
***
ÁNGEL DICIENDO OBVIEDADES
Vino un ángel y me dijo:
«Estás muriéndote de sueño pero no puedes dormir.»
La noche es fresca: huele a árboles oscuros
(la luna no ha salido aún).
«Hace frío pero, envuelta en la manta,
sientes el calor de tu propio cuerpo
—me dijo el ángel—.
Nada va bien,
pero todo está bien.
Todo está bien».
Inédito
BERNA WANG
Nació en Madrid, donde reside actualmente. Es autora de los libros de poesía Pequeños accidentes caseros (Ed. adamaRamada, 2004), La mirada oblicua (Ed. adamaRamada, 2008) y Cosas que me explica mi madre (Ed. Milmadres, 2024, escrito gracias a una ayuda a la creación de la Comunidad de Madrid de 2019). Sus poemas se han publicado en varias revistas y antologías, entre ellas La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura (Ars Poética, Oviedo, 2019), de Fulgencio Martínez.
Tiene formación musical como violinista y ha colaborado con Chenta Tsai (conocido
con el nombre artístico de Putochinomaricón) como letrista en su mixtape Afong
(Mordió La Mano Del Amo).
En su faceta de profesora coordinó cursos de iniciación en los Talleres de Escritura Creativa a Distancia Fuentetaja y ha impartido talleres y clases en la Escuela de Escritores, en su Máster de Narrativa y en sus programas de Transformación Narrativa para empresas e instituciones.
Es traductora, revisora y correctora profesional desde 1984, especializada en derechos
humanos y en budismo tibetano.
¿Cómo surgen tus poemas? ¿Qué chispazo desencadena el primer verso? ¿Cuál es el
primer latido que inicia la vida de un poema?
De mucho tiempo de caminar, no hacer nada, estar en Babia, mirar las musarañas. De escuchar y también de hablar. Sola o en compañía de otres. Cuando llega un verso lo anoto en un trozo de papel (bueno, o en el móvil) y en algún momento, lo saco del bolsillo y lo miro para averiguar cómo continúa. Si continúa.
El Libro de la Revelación y el Camino dice que “la labor de aproximar lo inconsciente a la
parte consciente es una tarea que ocupa toda una vida”. ¿Hasta dónde lo logras?, ¿quedas
alguna vez satisfecha? O, lo que es lo mismo, ¿cuándo es el momento de abandonar un
poema?
Lo logro, creo, a veces. Y si no quedo satisfecha, el poema, el texto, se va a un cajón. Supongo que por eso escribo lento y, desde luego, no tengo ninguna prisa. Hay rachas en las que recuerdo los sueños y sé que la puerta a lo que hay está abierta. Si cuando saco el poema del cajón y lo releo, sigue sin decir la verdad, lo abandono.
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos,
secretos u olvidados.
Desde que me recuerdo he sido caótica explorando; poco sistemática, sigo recomendaciones
(o no) y el azar. Exploro sin criterio alguno (no lo tengo) y por eso tengo lo que Monterroso
llamaba una «cultura lacustre»: llena de lagunas. Últimos descubrimientos: les poetas chines
que traduce Munir Hachemi en Flor Nueva (https://flornueva.substack.com/) y El padre, de
Sharon Olds (traducción de Mori Ponsowy).
Y para finalizar, ¿cuál es tu organismo vivo favorito?
Todos, todos, todos. Absolutamente todos. Estar vivo, tener vida es algo absolutamente
fascinante. Piénsalo.
