Presencia
Ha anochecido. Vivo gratificada en varias casas,
lunas opuestas, distintos muebles, la misma dicha
en el recorrido del ojo hasta mi vientre, vivo
en varias latitudes con sillas y sofás, en aceiteras
de distinta transparencia, en enormes encrucijadas
donde reencontrarse es imposible y siempre acecha.
Vivo tomada de la mano, tomada de la colilla,
de la caída de la tarde muy tomada.
Nocturna, pero atravesada. Vivo alta, esquiva
apretando los labios en casa de mi amante.
De Pormenor, 1993
Asiento 13
Hay que figurarse una planicie y ahí
colocaremos la casa, esa que mientras
deducíamos un no en el aeropuerto
ya estaba redefiniéndose como objeto
perdido antes de empezar el vuelo.
De ahí la fuerza de esa imagen que
recae sobre las representantes de la pulsión:
tú y yo. Tú no sé quién eres. Me
acojo a una sensación y reclino el
respaldo. La ciudad aparece a través
de la ventanilla. Una extensión sin
límites que brilla y parpadea. Al
acercarnos, no ambas, sino el objeto,
un giro afortunado me devuelve a las
nubes de apariencia oscura. Algo ladeadas.
De Acontecimiento (2008)
Entreabriendo la puerta
Cruje el tiempo.
Lo cercano se resquebraja.
Parte de un lugar el dedo
que no tiene mapa.
Se aspereza la causa
que lo movía todo.
La raya del vestido
se hunde en la plancha.
Levanta el vuelo
la piel que lo habitaba.
De Acontecimiento (2008)
Mapas
El mapa se extiende dentro
y no sabemos colocar al sujeto que lo estudia
para ubicarse. Sus contornos provienen
de densos espacios ocultos, titilan
de manera aleatoria.
Ordenas la cocina, retiras la basura,
pones comida en el plato del gato
y sientes una enorme satisfacción
porque controlas todo ese espacio
que te permite visualizar la estancia
en el momento presente, y hasta
el pasado no carece de una honda huella
expandiéndose a través de todos esos
objetos cuyo significado tanto conocemos
porque representan estados de ánimo
en otros días y ciudades. Aparecen
desagradables cracks en los muebles
se desestabiliza este coraje que provoca
sensación de estar entre dos mundos.
En uno, el poema que no llega
te detiene para atenderlo. Como un zahorí
buscas el mensaje y te ocupa
la mañana entera, sabes que no puedes
esperar que retorne y remueves
entre los estantes, sacas el polvo,
organizas el menú para ti sola.
Te sientes desapercibida por él.
De El día anterior al momento de quererle (2013)
Ella
Ella quería ocupar
ese espacio
pero es inhabitable.
Safo pidió a Afrodita
que cruzara el éter
para llegar corriendo
a ella. Pasaron largos
meses. Los tiempos
no mejoraron,
el ansia quedó expuesta
en la escritura
y los siglos la conservan
clavada en el libro de fragmentos
como mariposa
seca.
De Las Proximidades (2016)
Anaquel
Leo las referencias bibliográficas
acerca del suicidio de Silvia Plath
que me conducen
a las de otra poeta que se tiró
de un espigón en Mar de Plata,
Alfonsina Storni y su bello perfil
y Anne Sexton, en una cocina,
también Pizarnik, la enterradora de palabras
donde ocultaba como diamantes
varias clases de silencios
su fulgor recorre los días abarcables.
Con ellas leo que la poesía
puede ser un enigma cuando
no sabes qué decir y lo verbalizas
en tu cuerpo, hace un tiempo
albergaba una honda satisfacción
que no era producida por nada.
Abro la ventana, noto aire,
el sol de la calle está traspasado
por millones de motas que no percibo
que se dibujan flotantes
en el haz de luz.
De Cuota de mal (2023)
CONCHA GARCÍA (La Rambla, Córdoba, 1956)
Ha vivido en Barcelona la mayor parte de su vida. En la actualidad reside en Córdoba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Es autora de varios poemarios: Ya nada es rito y otros poemas. Obra reunida 1990-2003 (Dilema, 2018); Ayer y calles (Visor, 1995), Cuántas llaves (Icaria, 1998), Árboles que ya florecerán (Igitur, 2001), Lo de ella (Icaria, 2003) Acontecimiento (Tusquets, 2008); El día anterior al momento de quererle (Calambur, 2013) Las proximidades (Calambur, 2016), Cuota de mal (Rayo Azul, Huerga y Fierro, 2022), Diversas nimiedades (antología. Ed. Capitanas, Zaragoza 2024), Lugares (El Toro Celeste, Málaga 2024).
Autora de ensayos sobre poesía: Asomos de Luz (2013) y Miradas en los entresijos. Percepciones alrededor de poemas escritos por mujeres (2020); y de diarios: LaLejanía. Cuaderno de Montevideo (2013), Los antiguos domicilios ( 2016), Desvío a Buenos Aires. Diario de una poeta en la Patagonia argentina (2019) y Ciudades escritas (2019). Como crítica literaria es autora de dos antologías de poesía de la Patagonia Argentina y varios artículos sobre poesía escrita por mujeres que se han recogido en el volumen Bajo la luz de la lámpara (Cántico, 2023).
Su obra cuenta con importantes distinciones como el Premio Aula Negra de la Universidad de León, Premio Barcarola de Poesía, Premio Jaime Gil de Biedma, Premio Dama de Baza y Premio de Igualdad de la Diputación de Córdoba por la trayectoria de su obra dando visibilidad a mujeres escritoras. Asimismo, ha desarrollado una importante labor como gestora cultural coordinando encuentros de mujeres poetas en Barcelona. Es académica correspondiente de la Real Academia de Córdoba.
¿Cómo surgen tus poemas? ¿Qué chispazo desencadena el primer verso? ¿Cuál es el primer latido que inicia la vida de un poema?
Los poemas son manifestaciones de la brevedad del instante, acontecimientos donde la percepción de la realidad, o mejor, de lo real, detienen la conciencia/cuerpo para dirigirla a otro lugar, que siempre está cerca pero al que no se llega, no se es capaz de percibir aquello que está cerca, de tal manera que el deterioro de la naturaleza así como la comprensión de la misma va siendo engullida por el capitalismo que envasa y vender todo aquello que genera la propia naturaleza. Miramos la publicidad y estamos imbuidos por las pantallas, pero no vemos lo que tenemos cerca, lo próximo, ese mirar es capturado en el poema.
El libro de la revelación y el camino dice, “la labor de aproximar lo inconsciente a la parte consciente es una tarea que ocupa toda una vida”. ¿Hasta dónde lo logras, quedas alguna vez satisfecha? O, lo que es lo mismo, ¿cuándo es el momento de abandonar un poema?
Desde que dejamos atrás el sujeto romántico hemos aprendido a mirar desde varios lugares, siempre con la sospecha de que cada instante era vulnerado por una percepción de lo real. Como decía Freud, el dominio del poeta no es otro que el de describir la vida anímica de los humanos. En estos momentos la poesía española está experimentando un parón anímico, o dice obviedades con las que cualquiera puede estar de acuerdo; o bien tiende a exagerar la pérdida de un referente y se balbucea —hay excelentes excepciones, pero ya no forman tendencia—. Recuerdo que hace poco, en el transcurso de una lectura poética celebrada en Barcelona, alguien dijo que la poesía se había quedado sin sujeto y no estoy de acuerdo. El sujeto que puede capturar la poesía en estos tiempos no debe estar revestido de complejidades ni de obviedades. Todo se ha hecho, intencionadamente, demasiado complejo. Han caído creencias que sostenían nuestra subjetividad y nos sentimos desamparados. Ni la Academia, ni los Estados, ni las Instituciones, ni, claro está, la Iglesia, nos devuelven nada. Esa es la estafa, y por eso la poesía precisa de otra subjetividad; una subjetividad abierta a todas y cada una de sus dimensiones. Nos están dejando sin esperanza y sin lazos sociales, y ese empeño por parte de poderes ocultos debemos impedirlo. La poesía de moda es polvo; un polvo dañino que trata de confundirnos todavía más. La poesía crea conciencia. El cambio que llega ya está aquí; muchos se aferrarán a una cometa que arde y otros a los viejos tiempos, donde parecía que todo estaba ordenado. Me parece que es un buen momento, siempre que conservemos el deseo; el deseo tal y como lo trata Deleuze, una de las mentes más brillantes que conozco.
Escribir aquello que los noticieros ignoran, el poema es una verdad a medias, un acontecimiento temporal, un don, un exceso de sensibilidad, hay que decir a veces… ¡ya está!
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos, secretos u olvidados.
Caminar entre olivos, detenerse observando el horizonte y las hojas del olivo con sus frutos. Las paradas de autobús de lugares equidistantes donde apenas hay nadie. Las capillas laterales de algunas iglesias barrocas de los pueblos cordobeses. Los versos subrayados cuando sacas un poemario de la estantería, pensar en el tiempo que hace que los subrayaste y por qué, sentir el mensaje. Los balcones que dan a la ciudad, las ventanas desde donde poder observar las nubes y la luna.
Un consejo al/a la poeta que está iniciándose.
Que se olvide de las redes y atienda a su tiempo y sienta su propia vida, y que lea mucho y se ocupe de lo que sienta sin atender a modas.
¿Cuál es tu organismo vivo favorito?
Algunos seres humanos y los árboles. Cuando paseo por el campo pienso en toda la diversidad que hemos perdido con los años, los animales que han desaparecido, los que se están extinguiendo a causa de la contaminación y el poco respeto que le tenemos a nuestro planeta.
Concha García
5 febrero 2025