MEDEA
HAIKU TIME
ILLUMINAZIONI: MATTINA
ELOGIO DE LA PALABRA
STATEMENT. Mi práctica artística se inscribe en un territorio liminal donde convergen y dialogan especulación conceptual, compromiso ético y exploración sensorial. Me siento cercana a una actitud arte povera, no tanto por una cuestión de estilo como por la economía de medios que utilizo, buscando una posición de resistencia ante el fetichismo de la imagen dominante y el consumo superficial y voraz que caracteriza a la cultura visual contemporánea. En lugar de construir un discurso cerrado o unívoco, busco abrir significados a través de la superposición de capas significantes, juegos de doble sentido, ironía y ambigüedad. Aspiro a que cada obra pueda leerse tanto desde una clave conceptual, de cierta densidad semiótica, como desde una vía sensitiva y emocional que permite un acceso más inmediato y directo que la racional (esa que, según nos avisó Goya, es capaz de producir monstruos).
Me gusta registrar instantes mínimos o apenas perceptibles, pequeños acontecimientos del día a día, cargados de alguna intensidad vivencial. Con esas imágenes vengo construyendo un archivo emocional que luego entrelazo con los temas que quiero trabajar, casi siempre desde lo no narrativo. La edición y el montaje son las partes fundamentales de mi trabajo creativo pues —justo desde ahí— voy construyendo la estructura del lenguaje visual, dejándome llevar por la intuición y tratando de concentrar el máximo de expresión en un mínimo de elementos. Trabajo a menudo con hibridación de técnicas y lenguajes dentro de una misma obra, buscando no tanto representar como tensionar lo visible, llevarlo hacia la pregunta más que facilitar respuestas, vehicular la crítica a través de la mera cita, sin recrearme en el fango de lo cuestionado.
Para mí, el vídeo no es solo un medio de experimentación, sino también un campo de pensamiento. Algunas de mis piezas funcionan como breves video ensayos en los que reflexiono sobre la cultura de la imagen y sobre el propio lenguaje visual. Trato de integrar estas reflexiones en un metalenguaje simbólico que, sin dejar de ser riguroso, resulte accesible, que proponga en lugar de imponer. Mi investigación en torno a la abstracción me ha llevado a desarrollar piezas en las que predomina una poética del reflejo-reflexión, una mirada metafórica o metonímica, más interesada en lo indeterminado, lo indefinido y lo abierto que en lo formal, lo ideológico o lo antropocéntrico. Busco cierta libertad imaginativa que permita a quien mira adentrarse en un territorio de percepción abierta, inacabada, donde lo abstracto no sea evasión, sino una forma de resistencia a los relatos ideológicos. La relación entre imagen y sonido es para mí fundamental en las obras de lírica visual. No concibo la banda sonora como acompañamiento decorativo, sino en interlocución activa con las imágenes. La voz cumple esa misma función en mis video poemas: no me interesa traducir el poema literalmente al campo visual, sino evocar sus ritmos y sugerir atmósferas.
Más allá de la calidad técnica de las máquinas, lo que me mueve es una mirada y una ética propias. Me interesa ver, pensar y sentir el mundo a través de esta herramienta inmaterial con la que invito a quien mira a una escucha activa, ya sea desde la razón o desde lo emotivo-sensorial. En un tiempo saturado de discursos e imágenes apocalípticas, me parece más necesario que nunca una mirada no complaciente que —alejada del espectáculo y la simple sensibilidad estética—, persiga el valor poético de la verdad y la belleza para que, integrándolos en los nuevos paradigmas de nuestra realidad, seamos capaces de imaginar mejor que ‘el fin del mundo’, la posibilidad de recrear un mundo mejor.

Lisi Prada. Artista visual radicada en Madrid. Licenciada por la Universidad Complutense de Madrid y autodidacta en el campo de las artes visuales. En su obra creativa, se interesa por la búsqueda de un equilibrio entre lo conceptual y lo sensorial, entre ética y estética, utilizando recursos minimalistas. Ha recibido premios en Videoperformance [Academia Española de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, 2009]; Videoarte [Transfera & MADATAC. MNCARS, 2011]; Arte Abstracto en Movimiento [Punto y Raya. MNCARS, 2011]; Cine Poético [ZEBRA. Berlín, 2012]; Videoensayo [FIVAC, 1.º Premio, 2017]; Cine Musical [AquaFilm. Roma, 2023]… Ha mostrado su obra en Ferias de Arte como ARCO o Art Beijing; en la Bienal de La Habana y Muestras como JAPAN Media Arts, Visual Music (HARPA, Reikiavik y ZKM, Karlsruhe) o EXIS (Seúl), entre otras. Pese a su condición autodidacta, ha presentado su obra en Escuelas de Arte y Facultades de Bellas Artes tanto españolas (Madrid, Granada, Zaragoza, Soria) como extranjeras (Argentina, Colombia, Ecuador, Etiopía, Francia, FL-EU, Grecia, India, Italia, Marruecos, México, Perú, Turquía y UK). Ha realizado 4 exposiciones individuales en España y participado en exposiciones colectivas, proyecciones y festivales en más de cincuenta países; también ha comisariado la Muestra SurPoemasUnderFilm en La Térmica de Málaga e impartido talleres y masterclass como VIDEOpoética en Fundación Telefónica o Lírica Visual en la Delegación del Gobierno de Canarias en Madrid.
¿Cuáles son los modelos de artistas que te dieron ganas de crear y de crear de esta manera?
Mis videoartistas favoritos son Bill Viola, Pipilotti Rist y Zbigniew Rybczyński. Admiro también a los cineastas de las primeras vanguardias, el cinéma pur y experimental, como Ralph Steiner, Man Ray, Jean Cocteau, C.T. Dreyer, Abel Gance, Hans Richter, Walter Ruttmann, Dziga Vertov, Alice Guy, Maya Deren o la controvertida Leni Riefenstahl. Otros más recientes: Val del Omar y Jonas Mekas.
Empezar a crear con el video surgió por pura serendipia; mientras recopilaba la parte audiovisual de la obra de Chicho Sánchez Ferlosio, tuve que aprender a editar clips, de forma autodidacta, para un DVD que la Sociedad de Autores nunca publicó (pese al contrato firmado); fue a partir de las filmaciones cedidas por Jean-Louis Comolli, Fernando Trueba y, sobre todo, el material que David Trueba no utilizó en Soldados de Salamina. De ahí pasé a trabajar con mis propias grabaciones pues había encontrado, a través de la edición, el mejor modo de expresarme.
¿Ejercitas la imaginación o simplemente el hallazgo ocurre? Si la ejercitas, ¿de qué modo? Si simplemente ocurre, ¿qué cosas la disparan?
No hago nada especial para ejercitar la imaginación; si surge una idea, la sigo para averiguar a dónde me lleva; es algo que ocurre y sólo es necesario estar atenta. No siempre funciona, tengo obras inacabadas, algunas las retomo y otras se quedan en el intento. El detonante puede ser cualquier cosa, algo que ves, lees, escuchas, piensas, sientes…
¿Cuál es tu diario de lecturas, tus referentes, poéticos o no, en estos momentos? ¿Qué ecosistemas artísticos, lugares escondidos o secretos nos querrías recomendar?
En los últimos años, soy incapaz de leer narrativa, sólo disfruto con poesía y ensayo, sin embargo, acabo de leer con gusto un relato de Bárbara Aranguren y, en estos momentos, estoy atrapada por la escritura de Benjamín Labatut, con un curioso estilo literario relacionado con los polos más brillantes y oscuros de los científicos del siglo XX y XXI. En paralelo, he comenzado la traducción contextualizada de los fragmentos de Heráclito por José Luis Gallero y Carlos Eugenio López, tan interesante como la que, en su día, realizó Agustín García Calvo. Las últimas poetas que he leído este año: Kaneko Misuzu, Noni Benegas, Inma Marcos, Mar García Lozano, Verónica Jaffé, Berta Piñán, Miguel Ángel Bernat y Paco Cumpian.
En cuanto a los ecosistemas escondidos y secretos, recomiendo el Museo La Neomudéjar, donde se puede tomar algo, conversar con artistas y personas interesantes, visitar exposiciones de vanguardia y comprar libros de cultura alternativa.
¿Cómo vives la parte nada poética de la difusión de tu obra?
Hasta hace unos años, me presentaba a convocatorias de videoarte y era cansado porque cada festival o entidad pide los datos con criterios distintos y había que rehacer cada campo para adaptarlo (número de caracteres, cómo nombrar los archivos, etc.) pero empecé a observar que mis colegas, en lugar de recibir honorarios, pagaban para presentar sus obras (por lo visto, pasa lo mismo con médicos e investigadores cuando publican un artículo: el mundo al revés) y eso me parece una falta de ética tanto por parte del autor-artista como por la del convocante: cedo mis obras con gusto de forma gratuita si se van a mostrar del mismo modo pero no creo correcto que, en lugar de pagarme, tenga que pagar yo por participar, así que eso siempre lo he descartado. Por otra parte, procuro que “no me coma el ansia” de llegar “hasta el infinito y más allá”, y tengo suerte, en este sentido, con lo que me sucede sin proponérmelo: me han invitado a realizar una enorme exposición individual en mi Museo favorito; con ese motivo, Metrópolis, mi programa preferido, me ha dedicado un monográfico este año, en TVE2, y se trata del mejor espacio en ocuparse del arte contemporáneo. Ahora me han propuesto formar parte de una colectiva entre Madrid y Canarias, en los próximos meses… y vosotras me habéis invitado a formar parte de esta hermosa revista, ¿qué más puedo pedir? En fin, también he sufrido mucho en algunos momentos de mi vida, tal vez sea justicia poética :).
Y, por último, ¿qué organismo vivo te gusta más?
En principio, por su fascinante unidad estructural y funcional, la célula, el organismo básico común a todos los seres vivos y, a nivel macro, el hongo Armillaria ostoyae, que forma una inmensa red subterránea interconectada a través de un sistema de raíces capaz de comunicarse, reproducirse y reciclar la materia orgánica. A otro nivel, además del ser humano, mis animales favoritos son los seres alados, en especial los pájaros (petirrojos, herrerillos, golondrinas, vencejos, gorriones…) y los lepidópteros (mi favorita, Vanessa Atalanta, que acepta subirse en la punta de mis dedos). Entre los árboles, elegiría el sauce y entre las flores, el jazmín y el lirio Stargazer, por su delicado perfume. Y, por último, en el fondo marino las estrellas de mar y el hipocampo o caballito de mar. Olvidaba mencionar las luciérnagas estivales que iluminaron las noches de mi infancia, cada vez menos visibles por estar en peligro de extinción.