Por Luisa Antolín
lo sagrado lugar de encuentro con la vida desnuda la vida toda en el espacio del corazón el pecho abierto donde arde
llama fuente
lo que nace y no cesa de nacer
des-velo de los nombres derrumbe de la percepción ya conocida des-cubrir des-
aparecer (quizá)
unión transposición disolución — en el destello del instante la chispa el silencio
el silencio cría lo sagrado
a veces el cuerpo escucha el temblor acuna nos devuelve raíz nido
instante del asombro aware
la belleza y el amor vías de encuentro
y en el des-bordarse del encuentro con la vida la desconocida el misterio a tientas
(quizá) la palabra poética
un gemido un grito una canción palabras de comunión
La palabra verdadera sin opacidad y sin sombra, dada y recibida en el mismo instante consumida sin desgaste, centella que se reencendía cada vez. (…) Palabra, palabras no destinadas, como palomas de después, al sacrificio de la comunicación, atravesando vacíos y dinteles, fronteras, palabras sin peso de comunicación alguna, ni notificación. Palabras de comunión. (María Zambrano, Claros del bosque)
en intimidad con lo real
La realidad es lo sagrado y solo lo sagrado la tiene y la otorga. (María Zambrano, El hombre y lo divino)
más allá de(l) mí con todo entrelazada
con un no saber sabiendo
(San Juan de la Cruz)
fuera del tiempo des-prendida
vazio e comunhão —vacío y comunión
Deixai-me limpo/ o ar dos quartos/ e liso o branco das paredes// Deixai-me com as coisas/ fundadas no silêncio. (Sophia de Mello Breyner)
en el respirar
There’s a certain Slant of light,/ Winter Afternoons — (Emily Dickinson)
mi historia es silenciosa mínima escondida dice hacia dentro cavando haciendo muescas como se talla a veces la madera
lo que quiero decir es el mar
un lugar que sea
luz
sangre arropada .
indago con con la vara
el agua subterránea
me dejo caer
***
POEMAS
Una mujer junto al lago
arranca con paciencia
los cristales de agua
huele a barro y a ramas
y le sangran las manos
***
Había un río
(no puedes estar cada día
cargando la cesta de piedras)
un prado de lavandas
un árbol para hacer una casa
(cuando llegue el momento)
una chimenea
los días son largos
paseas por el bosque
llevas la cesta de un lado a otro
escuchas el viento colarse entre los árboles
crecen ramas por dentro
esferas llenas de imágenes
tintinean
es tu manera de juntar palabras
el pespunte alrededor de la colcha
que quieres tejer
la cobija
habita en ti la pluma roja
a veces tiene sed
aparece y desaparece
cantar
tienes que aprender
a lo mejor así
vuelan las garzas
*** .
Tiene un regalo entre las manos
lo abre muy despacio
sabe que dentro hay una luz
una extraña criatura
mecida por el mar
acaricia con suavidad los filamentos
de Ramas para un nido (Tigres de papel, 2020).

Luisa Antolín nació en Madrid y está enraizada, desde casi niña, a la isla de Menorca.
Autora de los poemarios Ramas para un nido (Tigres de papel, 2020), Salir de casa y Descubrimiento de la herida (Vitruvio, 2015 y 2009), ha participado en las antologías: metAMORfosis (Diputación de Granada, 2023), India Velada, (Balafia Postals, 2021), La Europa de las escritoras (Cantabria, 2015), Amor se escribe sin sangre (Lastura, 2015), entre otras. Co-autora de la novela en cuatro lenguas Brussels´ umbrellas, con el colectivo Writing Brussels (2014).
Co-creadora de la colección pionera Violeta Infantil biografías de Hotel Papel Ed., y autora de los álbumes: Gloria la poeta. Gloria Fuertes (2007), La escritora de lo invisible. Virginia Woolf (2008), A la aventura subida en una pluma. Carmen Martín Gaite (2009), La música de la luz. María Zambrano (2009) y Caracola con alas. Maruja Mallo (2014). Premio de Cuentos infantiles no sexistas Borita Casas, Comunidad de Madrid (2000). Co-antóloga de Vientos Verdes. Genias de la poesía. Antología Ilustrada (Pintar-Pintar, 2025) con Genialogías, asociación feminista de mujeres poetas, de la que es socia activa.
Licenciada en Periodismo, con estudios de posgrado en Cooperación Internacional, Teoría Feminista, Mujeres y Literatura, Arte y Cultura para la Intervención Social, Escritura y meditación y Hatha Vinyasa Yoga. Su vida laboral se ha desarrollado en el ámbito de la incidencia política y la sensibilización social desde el feminismo en diversas ONGs, en actividades de animación cultural y la enseñanza y práctica de yoga a través de sus proyectos: Escuela de poesía y Sendayogapoesía.
¿Cuál es tu fuente nutricia?, ¿de dónde mamas? Descríbenos tu cadena trófica.
Me nutro de sol, mar, bosque, río, el cuerpo en movimiento y en quietud, poemas, yoga, las amigas, belleza, amor, Amor, mirar por la ventana, dar un paseo, sentarme a contemplar sin hacer nada, leer, bailar a veces, meditar, escuchar el silencio, los pies descalzos.
«El libro de la revelación y el camino» menciona que el intento de aproximar lo inconsciente a la esfera de lo consciente es una labor que en ocasiones ocupa toda una vida. ¿Hasta dónde lo logras en tus poemas, quedas alguna vez satisfecha?, o lo que es lo mismo, ¿cuándo es el momento de abandonar un poema?
No lo vivo como una aspiración en los poemas, para mí el logro es permitir cada vez más apertura e hilvanar las hebras que aparecen, sea del inconsciente o de una conciencia expandida en relación y, también, en las propias palabras, su ritmo, sus cámaras secretas, sabiendo que el lenguaje no alcanza a decir todo. En cada poema es distinto, la intuición, una música lejana, hay riesgo y te la juegas, aunque creo que no lo dejo del todo hasta que lo incluyo en un libro y se publica, entonces respeto su forma, su momento.
¿Eres una escritora adaptativa, necesitas un clima, un biotopo concreto?
De naturaleza adaptativa, quizá a veces en exceso, sí diría que requiero climas soleados, espacio propio y terreno sin urbanizar.
¿Cuál es tu diario de lecturas, tus referentes, poéticos o no, en estos momentos? ¿Qué ecosistemas artísticos, lugares escondidos o secretos nos querrías recomendar?
Me cuesta elegir solo unos nombres, aprendo cada día y es muy íntimo ¿qué decir? Me atraviesa el poema de pocas palabras, sin adornos, pegado a tierra en vuelo, visiones de otras lenguas, escrito al aire libre, un trazo en el silencio. Admiro y gozo las quebradas, rupturas de la norma, el juego, lo que queda no dicho. Hoy, cerca de la mesa donde escribo está María Zambrano, Luz Pichel, Mary Oliver, Olvido García Valdés, María Negroni, Santa Teresa, Las trece abuelas,… Entre mis lugares secretos: la isla, las orillas, algunos templos, el arte del performance, los tejidos.
¿Cuál es tu animal/organismo vivo favorito?
¡Qué difícil, son tantos! Quizá, en estos días, hay una garza.
Luisa Antolín
Colaboradora Anfibia