PAISAJE
Sorprende a los ojos
viajeros del trópico
la caducidad de castaños
y plátanos dormidos,
asumir el rojizo
de la vida que se extingue.
En el recuerdo
se borran las palmeras,
las sombrillas de pobre.
El árbol caduco
es rescoldo de fuego,
remoto vuelo naranja
del ave del paraíso.
(De paso por los días. Bartleby, 2016)
RITUALES
La arena de la playa
se amolda a sus deseos,
a su ocurrencia.
Un equipo de manos
levanta murallas, torres,
abre túneles.
Toda la jornada cabe
en un metro cuadrado,
una foto familiar,
en una ola…
Y caen los muros
del castillo de la infancia.
Un rastro de espuma y algas
traza nuevos presagios.
(De paso por los días. Bartleby, 2016)
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HABLAS sola
para esquivar las letras de la muerte.
Intentas pronunciar tu salvación.
Leve y falsa
como la pluma del pájaro
enjaulado en la niñez.
(Astillas. Bartleby, 2024)
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ROMPES tu nombre.
Borras tu dirección y su huella,
un mar de dígitos culpables.
Eres lo que dice
la correspondencia ausente.
Un tú desvanecido
empieza a construirse
en otro sitio.
(Astillas. Bartleby, 2024)
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PAPEL DE REGALO
Precisamente hoy,
cuando el presente
me convoca con urgencia,
casi a gritos,
envuelvo un regalo
con el papel que compré
años atrás,
un largo y sobrio azul
que parecía eterno,
enorme ante los límites
de armarios y ventanas,
sobresaliendo siempre,
estorbo sin cabida
en esta casa.
Precisamente hoy,
cuando envuelvo una botella
vacía de un cristal
no del todo transparente,
por sorpresa,
se acaba este pliego
infinitamente azul
que no elegí para mí.
Y yo,
que tanto dije de la sed
y de haber perdido
mis palabras,
tendría que estar
dos veces ciega
y del todo tonta
para no ver las señales
de este acontecimiento
tan elocuente y nimio,
altavoz de lo callado.
(inédito)

Ana Belén Martín Vázquez (Madrid, 1971)
Licenciada en Ciencias de la Información, especialidad de Periodismo, y en Filología Hispánica, ambas por la Universidad Complutense de Madrid; y Máster en Dirección de Marketing por ESIC. Trabaja en el ámbito de la comunicación social.
Ha publicado dos libros de poemas: De paso por los días (Bartleby, 2016), y Astillas (Bartleby, 2024).
Además, ha participado en diversos libros y proyectos colectivos. Entre ellos, cabe citar: La República de la Imaginación y La Escombrera (Legados, 2009 y 2011); varias ediciones de los encuentros Voces del Extremo (Amargord, 2014, 2015 y 2016); dos libros contra la violencia machista (Amor se escribe sin sangre, Lastura, 2015 y Ponte en mi piel (Dirección General de Igualdad y Mujer del Gobierno de Cantabria, 2016); y las antologías Insumisas. Poesía crítica contemporánea de mujeres (Baile del Sol, 2019); Naturaleza poética (La Imprenta, 2022), y Disidencias (El Sastre de Apollinaire, 2023). En cuanto a revistas, ha colaborado con varias, entre ellas: Caja de Resistencia, La hamaca de lona, Álora, la bien cercada y Turia.
Forma parte de Genialogías, Asociación Feminista de Mujeres Poetas.
Es autora del blog “Recrear palabras” https://anabmartinvazquez.com/blog/
¿Cuál es tu fuente nutricia?, ¿de dónde mamas? Descríbenos tu cadena trófica.
Creo que, a la hora de escribir, me nutre todo lo que me rodea. Para matizar y evitar la generalización, diría que la fuente fundamental es la propia vida, lo que nos pasa, lo que ocurre a nuestro alrededor, las crisis y los accidentes de la existencia, el contexto social e histórico, junto a la memoria que nos constituye. También me nutren las imágenes. Por un lado, esas instantáneas que surgen al azar en el día a día y me llaman la atención. En ellas, está el paisaje, por supuesto; pero también las miradas de la calle, las grietas de la ciudad y los extraños bodegones que salen al paso en contenedores o andenes de metro, donde conviven la desidia y la belleza, la fatiga y la fuerza… Me nutre también la imagen que me proporcionan el cine o la obra de artistas plásticos: fotógrafos, pintores, escultores… Y por supuesto, la lectura. Leer proporciona un aprendizaje sobre la escritura y el lenguaje que enriquece la propia.
El libro de la revelación y el camino menciona que el intento de aproximar lo inconsciente a la esfera de lo consciente es una labor que en ocasiones ocupa toda una vida. ¿Hasta dónde lo logras en tus poemas, quedas alguna vez satisfecho?, o, lo que es lo mismo, ¿cuándo es el momento de abandonar un poema?
Corrijo mucho, muchísimo. En el primer impulso me quedo satisfecha, y conservo. Es muy raro que me salgan poemas sueltos. Normalmente, surge un primer poema y ese impulso arrastra un proyecto de libro. Entonces, voy escribiendo en ese mismo espacio mental, que puede prolongarse meses o años. Cuando siento que he escrito suficiente y la veta se agota, necesito encontrar tiempo (que es lo más difícil), para retomar el proyecto completo. En ese margen temporal, se ha dado un cierto desapego del texto inicial. Y empiezo a trabajar de forma consciente. Es un proceso distinto al de la escritura; laborioso, con la mirada del lector exigente, donde el trabajo principal se centra en aspectos lingüísticos y de estructura… Al final, cierro los libros por puro agotamiento cuando creo que ya no soy capaz de mejorar lo que he reescrito y revisado tantas veces.
¿Cómo surgen tus poemas? ¿Qué chispazo desencadena el primer verso? ¿Cuál es el primer latido que inicia la vida de un poema?
El chispazo es una imagen visual o el mismo lenguaje, una palabra o una oración que se imponen y fuerzan la escritura. Veo algo o se cruza un pensamiento que desencadena una oración, quizás el primer verso. A partir de ahí, puede salir poema o no. A veces el chispazo no prende más allá. Tampoco tiene por qué quedarse como el primer verso.
¿Eres una escritora adaptativa, necesitas un clima, un biotopo concreto?
El poema puede surgir en cualquier sitio. Actualmente, casi siempre hay un móvil a mano, y voy creando notas. Años atrás, lo hacía en libretitas. Cuando no tengo a mano ni teclado ni papel y boli (a veces, los poemas o textos surgen mientras nado), memorizo esas palabras hasta que puedo anotarlas. El poemario sí que necesita su espacio y su tiempo. Corrijo mucho, reviso mucho, y necesito cierta amplitud de horas para ponerme con ello; también mi mesa de trabajo y mi ordenador, mis diccionarios… Mi habitación propia, supongo.
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos, secretos u olvidados.
Comencé a escribir poemas y cuentos siendo una niña… Así que Gloria Fuertes y los libros de poesía destinados al público infantil fueron los primeros referentes. Después, las lecturas vinieron dadas por mis estudios y lo que encontraba en librerías y bibliotecas. Un corpus eminentemente masculino, de habla hispana y, supongo que demasiado canónico. Voces y estéticas que respiraban una misma atmósfera. Afortunadamente, todo cambió a partir de 2007, cuando comencé a cursar talleres literarios (entre los cuales, sin duda, tendría que destacar los cinco años con Guadalupe Grande), donde las sugerencias de voces y lecturas se ensancharon. Entraron otros países y lenguas, y sobre todo, muchos nombres de mujer que, para mí, eran desconocidas. Actualmente, para compensar el déficit del que vengo, la mayor parte de mis lecturas son obra de mujeres. Me interesan especialmente las poetas estadounidenses, me encanta Szymborska y, por supuesto, leo la colección de libros que está editando la Asociación Genialogías, a la que pertenezco. Con ellas intento saldar las cuentas con las voces robadas que debían haber estado en mi acervo de lecturas desde hace muchos años, y también leo a las compañeras y los libros que ellas sugieren.
Los años, las personas que nos rodean educan nuestro paladar lector y bibliográfico… Me interesan mucho también propuestas híbridas que aportan poema y ensayo literario o los libros que recogen procesos de escritura. Por último, tendría que citar el surrealismo, un movimiento que descubrí gracias a dos años en los talleres de Eugenio Castro, quien me guió por formas distintas de mirar y escribir poesía.
En cuanto a lugares secretos o escondidos, destacaría un espacio que no ha tenido toda la visibilidad que merecía: el Ciclo de Poesía y Psicoanálisis, coordinado Alberto Cubero. Esta iniciativa, organizada por el Foro Psicoanalítico de Madrid en el marco de sus Diálogos con el Arte, ha llegado a su novena edición. En los encuentros celebrados, que se pueden escuchar en este enlace: https://foropsicoanalitico.colegiodepsicoanalisisdemadrid.es/category/foro/poesia-psicoanalisis/ , he aprendido muchísimo. Gracias al diálogo entre poeta y psicoanalista he profundizado en el misterio de la creación poética y la presencia de lo inconsciente. Algunas sesiones se han convertido en un punto y a parte para afrontar mi escritura e incluso, mi propia vida. Ni en la poesía ni en una buena terapia psicológica se puede mentir; así mismo, en ambas, el valor de cada palabra y de cada silencio resultan fundamentales.
¿Cuál es tu organismo vivo favorito?
A día de hoy, te tengo que decir que es el gato, concretamente, mi gato, Fénix. Su belleza, su forma de dormir y disfrutar del momento son también fuente de aprendizajes. Curiosamente, sólo le he dedicado un poema, y fue por encargo. Un encargo feliz y solidario que se integró en un libro digital colectivo, titulado «Hijos del viento. Antología de poemas sobre animales», para ayudar a la Asociación Somos Galgos. Fénix ha sido el único animal con el que he convivido y su presencia me ha transformado en cierto modo.