Quino Romero

SIN NÚMERO DE EXPEDIENTE

nudo de líneas sin presagio
historia plegada en espiral
hacia adentro

el ojo del pez lee la carta
y la escama que es augurio
indispensable

laberinto sin salida
el caracol negro gira gira gira
sin señal de fortuna
ni sospecha de cifra

la mano-cable busca el dado
el dado busca otro camino
el camino busca su número ciego

órganos de friso antiguo
todo ornamento todo designio
nada revelado en este momento
gracias por su apuesta

y el puño central
que queda tras cerrarse
en el estómago vacío 

SUEÑA Y RECICLA

Hay una capa debajo
de otra capa y debajo,
otra que recuerda a la primera.

El sueño es una ciudad
que se desmonta
y se rehace un instante
después con los mismos ladrillos,
pero en distinto orden.

Abro una puerta: hay un semáforo.
Tras la acera, un murmullo;
tras el umbral, un callejón.

Los edificios se mudan al ruido
que vive tras el escaparate,
debajo, una farola; más abajo,
un tranvía, un puente y una esquina.

Niveles de asfalto sobre el bullicio
laminado del andén; antes revestimiento,
antes mercado, antes parque, antes noche.
Mantos de luz, lechos de sombra,
coberturas, velos, espesores.

Hay una capa debajo
de otra capa; debajo,
el sueño de la ciudad
recordándose a sí mismo
una y otra vez,
hasta que todo encaje.

ECUACIÓN

Con jirones de esperas
cosemos el camino.
Lo que el día entrega,
de nombre lo cambia el hambre.
Mírate: eres el resto de una luz
y el principio de una pieza.

La huella no es un paso,
es la cicatriz
hacia el núcleo en fuga,
donde la cosa se colma,
y se deshace
solo por la suerte
de volver a ser algo.

CARAS/S

El poema sabe que es
una cara y se avergüenza.

El poema no es rostro
pero tiene mucho
y una nariz grande
que casi no huele
con ojos de dólar
mirándote adentro.

Otra cara es la pregunta
sin corazón ni cabeza,
puro rectángulo de hojalata
grito abierto hacia arriba
piedra mundo sin historia.

El poema se mira
en el espejo
y no se reconoce.
Normal, dice.
Aquí nadie nació,
todo fue dibujado
y se pregunta:
¿cuántas caras necesito
para dar la vuelta?

Entre los rostros,
en los espacios sin nombre
uso la mía mientras leo,
y las devuelvo cuando termino
o me las quedo, total,
elige tu respuesta.

Nota al margen:
Esto fue escrito
por alguien que no
sabe qué cara poner.

NOSEFÍA
(Definición que se desintegra para volver)

Las sílabas no le caben en la boca,
las letras habitan una cabeza
que nombra el hueso que lleva
dentro lo que queda de la casa del borde,
venimos del gesto que rasga
la orilla donde las palabras
no llegar a decir
o se ahogan.

Recorta, busca en la herida la forma
de un planeta cosido con oro
a un pliego que fue escrito mientras ardía
—arden los nombres, los techos, los ríos—
la misma curva que dobla la noche
vista desde arriba o desde abajo.

Alguien deletrea su ciudad en el humo
y recoge del suelo una letra
que ya no es suya.

Dijo el recorte — y en esa letra
todo el desorden escrito:
el que se rompe en dos y sigue siendo.

Ya no hay verbos,
el logro se ha roto de la página,
solo razones para el silencio.

Mira el círculo: un cerezo
mientras los coches fluyen
en el diálogo de los pétalos.

El ojo es huracán,
un vórtice de liquen y cian
que no sabe mentir.
¿Quién observa a quién
en esta mar de mareas?
La ciudad es un telón de fondo
de escritorio desmondado,
una arquitectura de papel en fuga.

Escamas púrpuras de un atardecer
de un pez de otras aguas,
que solo existe en la mano de un ciego.

Grita la mancha,
el mundo es un mapa editado
responde la mirada.

Un rostro asoma
por las líneas, ángeles del ruido,
el corazón de un cadáver
que aún respira bajo el frío
de las galerías.

Acepto el fragmento,
de lo que ha sido arrancado.

Quino Romero (Madrid, 1973)

Diseñador gráfico de profesión, licenciado en Filosofía, su trayectoria se define por una exploración constante de la poesía y la experimentación gráfica, una búsqueda que en 2013 inició su andadura editorial con el título Para no volver, al que siguió en 2018 la obra Motivos, ambos bajo el sello de la autoedición. En 2020 publicó el monográfico de poesía visual Letraser (Ediciones Babilonia). Complementa su producción con la creación de piezas experimentales que transitan formatos como el fanzine, la cartelería, el arte postal y otras propuestas más arriesgadas.

Como gestor y dinamizador cultural, es cofundador del laboratorio de creación Proyecto Genoma Poético. Su labor en el ámbito de la edición independiente se define por la coordinación de Karawanzine, magazine cultural enfocado en el distrito de Carabanchel, así como por la organización de diversas convocatorias de creación y talleres en proyectos colectivos como H100, Probeta, Levantarse o Fanzine sin Nombre.

En su faceta visual, ha realizado distintas exhibiciones individuales y colectivas en diversos espacios culturales de Madrid y Carabanchel, participando en muestras dedicadas al collage, el mail-art y la exploración visual. Destaca su aportación de ilustraciones en Ardimiento de Baco (Editorial Zoográfico, 2014). Asimismo, sus textos y propuestas visuales junto a Genoma Poético han sido incluidos en volúmenes como La casa del poeta (Trampa, 2018) y en la selección de Voces del extremo (2015). Especializado en la intersección entre literatura y juego, ha desarrollado una línea de creación de artefactos y prototipos que exploran la gamificación de lo poético a través de barajas experimentales (Poet Poker, Baraja Fantástica, BYN) y propuestas de tablero que reinterpretan clásicos bajo una mirada lírica (Poetchis, Poetzzle, El juego de la boca o El juego del poema). Su actividad se extiende tanto al ámbito digital como al físico mediante colaboraciones periódicas en revistas de poesía experimental y diversas plataformas de difusión artística.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like