Doce orquídeas


MAURIZIO MEDO

No soy un “escritor de poemas”, desarrollo proyectos. No sé si podemos hablar de “fases”. Creo mucho en el trabajo de investigación, también en el registro de notas (escritas a mano) sobre lo que se investiga. El “fin”, la necesidad de ese punto final es una exigencia implícita en el desarrollo del proyecto. Yo no escribo, no puedo escribir, pensando en el final (como si se tratara de una película de Netflix). Y el problema es ese. Muchos escritores actúan en función de ese “fin” con la lógica de potboiler. 

De Tren Europa (Varasek, Colección On the Road · Narrativa, Madrid, 2024):

Papá descubrió que su destino consistía en vivir a plenitud tantas vidas como le fuera posible. Pensó en construirse un iglú para ver a través de la noche islandesa, y después pactar con esa noche recitando estrofas de canciones en medio de un coro de cowboys, pero como un apache, antes de que le tapien la boca con greda. Eso era mejor que resignarse a pedir otra cerveza con el acervo de quien sabe que, finalmente, tendría que volver al Europa para ser el huésped de su propia vida. Tal vez la idea que concierne a mi padre debió estar al principio del libro. Tiene misterio. Y nos sugiere la presencia de un legado infatuando en la oscuridad del hilo narrativo. 
La gente prefiere esas historias: se puede espiar por sus fisuras y vislumbrar la confusión del gentío al rodear al héroe que olvidó cumplir la misión después de haber doblegado al enemigo.  
Los best sellers terminan así. 

JOSE MARÍA PARREÑO

¿Un consejo al escritor novel? Uno que me dieron a mí cuando lo era: “cultiva tus obsesiones”.

He pasado la noche en vela 
y me he vestido con traje y corbata
para escribir 
lo que he descubierto:
el universo es finito
y tiene forma de dodecaedro.
Está ensamblado sin un tornillo
-como una cómoda del siglo XVIII-
por la gravedad.
Una ley tan sexy
que ordena a todo
juntarse a otra cosa
y si puede, acoplarse
y hacer uno de dos.
Lo grande, seductor,
lo pequeño, atraído.

Así tú y yo,
sola y solo y mortales
sobre la vasta, insegura tierra.

A este largo silencio entre los dos
pintado al óleo
podemos titularlo dependencia,
cálculo,
compromiso,
obligación,
piedad
o amor
los que se aman.

(Inédito)

ROSANA ACQUARONI

Al/ a la poeta que está iniciándose le diría: Sal del poema, no te instales en él. La poesía es siempre más grande que el poeta. Déjate decir y atravesar. Escúchalo en su despertar constelado. Solo así será revelación, vibración en el tiempo y perdurará en tus lectores.

De 18 ciervas, Bartleby editores, 2023:

Vi la cierva que el bosque
eligió para mí como encendida
quietud tras el ramaje.

No me atreví a moverme.

Mi corazón cosía sus pedazos
de piel entre las hojas.

Solo un perfil mostraba.
Era un ojo que mira
como un hueso de níspero
flotando en el estanque.

Me habló mientras la nieve
                  se cubría de pájaros:

—Hay que vivirlo todo—.

Y en su hocico de musgo
temblaba un avispero.

Después,
suspendido ya el tiempo
atrapada en el ámbar del instante
levantó la cabeza
                    –su tronco moteado,
sus cuatro extremidades–.

Desde entonces
                             me digo la verdad.

Cada mañana vuelvo
a la senda vacante
por ver si ella me aguarda.

En las horas de insomnio
siento su lengua que me arde
como un alga en la cara.

Ya me vence el cansancio.

Pero si ella regresa,
si la cierva viniera de nuevo a mis oídos
yo les pondría fin
                                 a estas palabras.

BERTA PIÑÁN

La poesía como insatisfacción empieza a parecerse un poco a la vida (¿o es que siempre fueron lo mismo?) como un proceso siempre inconcluso. Quizás sobre el poema ejercemos una especie de violencia necesaria, un abandono prematuro que garantice su condición de existencia. Cada final no es más que un nuevo comienzo porque el poema, si es necesario–como creo que debería ser todo poema– permanece en cada nuevo verso que escribimos. Creo que me he pasado la vida escribiendo siempre el mismo poema diversificado en formas y apariencias distintas.

 De Un mes, editorial Trabe (2002):

Lección de gramática

¿Cómo se diz en uolof la palabra “frontera”, la palabra
“patria”? ¿Y en soniké? ¿Cómo-y llamáis al “desamparu”?
Si queréis dicir en bereber, por exemplu, “yo tuvi una casa
nun arrabal de Rabat” ¿ponéis nesti orden la frase? ¿Cómo
se conxuguen en bambara los verbos que lleven al norte,
qué axetivos-y cuadren a la palabra “mar”, a la palabra “muerte”?
Si tenéis que marchar, ¿ye la palabra “adiós” un sustantivu?
¿Como se pronuncia en diakhanké la palabra “exiliu”? ¿Hai que
xuntar los llabios? ¿Duelen? ¿Qué pronomes usáis pal qu´espera
na playa, pal que regresa ensin nada? Cuando señaláis p´allá, pa contra
casa, qué alverbiu escoyéis? ¿Cómo se diz na vuestra, na nuestra llingua
la palabra “futuru”?

Lección de gramática

¿Cómo se dice en uolof la palabra frontera, la palabra
patria? ¿Y en soniké? ¿Cómo le llamáis al desamparo?
Si queréis decir en bereber, por ejemplo, “ yo tuve una casa
en un arrabal de Rabat”, ¿ponéis en este orden la frase? ¿Cómo
se conjugan en bambara los verbos que llevan al norte,
qué adjetivos le encajan a la palabra mar, a la palabra muerte?
Si tenéis que marchar, ¿es la palabra adiós un sustantivo?
¿Cómo se pronuncia en diakhanké la palabra exilio? ¿Hay que
juntar los labios? ¿Duelen? ¿Qué pronombres usáis para el que espera
en la playa, para el que regresa sin nada? Cuando señaláis hacia allá, en dirección
a casa, ¿qué adverbio escogéis? ¿Cómo se dice en vuestra, en nuestra lengua,
la palabra futuro?

MARÍA SALGADO

Leo mucho, veo mucho arte, mucho teatro, atiendo mucho a lo que veo, a las cosas que pasan, a su sensación en mí, me fijo, y vivo la vida con intensidad; de todo ello todo el tiempo va saliendo, se va hallando la cosa, no hay un antes y un después, no hay un ejercicio obligado, es el estar mismo en el mundo que me mueve a hacer formas.

De Rekord (Ediciones Contrabando, 2023):

a oscuras en un cuarto en una casa en que a nadie conoces y nadie
te conoce despiertas sin dinero sin idea del dinero ni noción de cómo llegaste
aquí y no es un sueño Quietos hologramas morados sobre un campo que
si cruzas una casa se derrumba y ninguna noción de ti salvo correr al
límite sí lo son como el Cowboy que desde el sótano dirige y Dios
que te vigila desde una sala con circuito cerrado de tv lo serían si no
fueran recuerdos de imágenes que verdaderamente viste Disímil la
marisma de la cienaga no tan disímil del terror de proyección
sobre un espejo oscuro Lo que no ves y sabes y lo que ves y no
sabes y lo que no sabes que sabes hasta que ves su refejo en lo
que quiera que seas creciendo junto sin raíz sobre un suelo
inundado Una luz verde que te orienta a la deriva Bajas
las escaleras saltas la reja de la casa y sales

MARIO OBRERO

Recomendaría la carta y la glosa como dos formas vivísimas de literatura que han contenido, en su anonimato, una pulsión mucho más disidente en su enunciación que el canon fijo y marcado. Más allá, si me debiera quedar con un ecosistema poético invitaría a toda lectora a adentrarse en el cuaderno de teléfonos de sus abuelas, donde yacen las grandes formulaciones del pensamiento y donde la escritura espontánea responde a una impetuosa necesidad.

De Carpintería de armónicos (Universidad Popular San Sebastián de los Reyes, 2018):

¿Lo escuchas?
Escribo sobre una guitarra.

En este cielo de levadura
el poeta ferretero construye tornillos
para las mesillas de noche.

Se lo comen los pájaros
los pájaros
pájaros.

En este suelo de cañadas para hormigas sin pastor el poeta bello
como niños de verano y aligustres
se encuentra en los puentes
un camino de abetos y vuestros versos
hermosos igual que palabras científicas o tinta morada.
Miramos al sol que no existe.

El arroz son pájaros
son pájaros
pájaros.

En el barniz, al otro lado
resuenan las migajas luminosas del domingo
en las plazas verdes
mi bosque
bestiario de caminos los dedos
John Berger levanta su bizcocho de cebolla y la revolución estalla.

Un perro, los pájaros
los pájaros
pájaros.

Ser poeta
soy poeta
po-e-ta
soy tres sílabas
potae
eopta
soy opeta
antes de la incineración
hay ceniza que no se convierte en pájaro
pájaro
pájaro.

Música, hormigas
una milonga, vuestros versos de pan y aceituna
en su columpio lleno de padres e hijos
un poeta
po-e-ta
saca su pluma azul ganchillo del estuche repleto de bicicletas.

¿Lo escuchas?
Escribo sobre el cuerpo del sol
y tu reflejo naranja
al otro lado de la guitarra.

LUZ PICHEL

En Argentina nos dicen gallegas a todas las españolas. Conozco grandes poetas argentinas y creo que Galicia es una estupenda cantera de poetas. En femenino, sí, por amor y por respeto a las estupendas poetas que ahí tenemos. No diré nombres. Pero creo que al mismo tiempo que señalamos a algún ecosistema, conviene saber apreciar lo individual sorprendente en cualquier espacio, desierto o mapa. Buscando, se les descubre. Lo que yo siento es pena de que el día no tenga más horas para más libros, que el tiempo se acabe y la montaña de lo por leer siga siendo inmensa siempre, siempre inmensa, siempre.


MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

Me gusta imaginarme anfibia, me gusta imaginar todo lo vivo en su condición anfibia, por eso me gusta tanto vuestra propuesta, vuestras preguntas, la revista. En un poema de Fiebre y compasión de los metales, escribí que el agua es un cuerpo que recuerda su condición anfibia, porque el agua se tiñe de los cuerpos y, a la vez, dona transparencia. También el cielo es un ancho cuerpo que zozobra “cuando arden los abetos y los robles/ y doblan, derrotada, su cerviz/ en el castigo airado del rebenque/ –culebra y cicatriz de los relámpagos–”. El todo en contacto con el todo, eso que no puedo explicar, pero sí sentir y vivir de alguna forma (¿tal vez el poema?). En Incendio mineral escribí que soy a la vez la araña y soy su mosca. Esa pertenencia a varias eras, varios registros de la conciencia que me hacen mirar con atención lo todo, aunque sea imposible y absurdo decir lo todo, por si así pudiese hacerme cargo (aunque sea solo en el poema, que sueña ser el mundo) de las palabras más hermosas: dignidad y justicia colectivas, posibles.

De Incendio mineral, 2021, Premio Nacional de la Crítica:

Está la cabeza atrapada y seducida. Con viscosa densidad tejemos una tela alrededor. Su peso la desequilibra contra el suelo, como una manzana que Newton olvidó recoger para la cena, o que dejó pudrirse en el árbol mientras la picoteaban los pájaros en el verano de Lincolnshire, o que golpeó indolente con un pie como si fuera un sol molesto en la curvatura de su caída innoble. 

Gravedad y liviandad en la atracción con que los cuerpos se muerden unos a otros, se hacen caer, se envuelven en el lienzo invisible que cosió la mañana. 

Retícula imperfecta del amor. 

Soy a la vez la araña y soy su mosca.

ANA GORRÍA

Me atraen los espacios de frontera: los márgenes donde la poesía se cruza con la ciencia, la música, la pintura. Ecosistemas frágiles como los herbarios, los archivos personales, las bibliotecas olvidadas. Lugares donde la materia y la memoria se contaminan, donde se guarda lo que parecía destinado a desaparecer.

De autorretratos. En prensa, editorial Candaya:

CONTEMPLANDO EL MAR DESDE LA TORRE

Lejanas montañas superpuestas
entre nubes y neblinas del mar.
Las garzas juegan en el agua.
Caprichosas gaviotas vuelan
yendo y viniendo.
Aguas primaverales infinitas,
se extienden hasta el confín del mundo.
Una vela solitaria
viene flotando del azul del cielo.

Y, desde el cielo,

soy el rostro que al cerrar los ojos
se ha convertido en bosque,
la lengua muerta de las traducciones,
el bamboleo en la barca
a la deriva.

La lengua viva de la traducción.
Soy el reguero de las hojas marchitas del otoño,
las flores que compiten por abrirse.
Soy la hilera de ramas.
Soy la nube.
Soy la neblina.
Soy la montaña.
Soy desnudez.
Soy tú.

MARÍA NEGRONI

Una poética es un proyecto de incertidumbre.
También es, en palabras de Henry Meschonnic, una ética del lenguaje y una política del sujeto.
Si, como sugiere el crítico francés, lo cultural es sordo y los diccionarios constituyen siempre el esqueleto muerto de una lengua, la urgencia de la escritura será, en primer lugar, desaprender.
Pensar contra los saberes. (Colección Permanente, Random House, Barcelona, 2025)

De Interludio en Berlín (Pre-textos, 2014):

En Berlín, entré por segunda vez como si yo misma fuera el muro que ha dejado de existir. Graffiti en las costras del cuerpo. Confusiones de muchacha del Tercer Mundo que perdió la fe en las revoluciones, talmente lista a sepultar al amor cuando locura ya no hubo que la ayudara a perderse. Tuve que insinuarme en estrechuras, ser otra respecto de nadie, renglón sensible, con una voz de aire delgado. Pasó una nena en bicicleta. Enséñame, le dije, cómo escribir lo que me extraña. Se alejó sin darse vuelta, liturgia erguida en mi estrella nómade.

JUAN CARLOS MESTRE

¿Cuál es tu organismo vivo favorito? La lejana luz de las galaxias, acaso la secreta voluntad del aire que alienta, con impaciente esperanza, la secreta casa de la verdad del universo.

De La casa roja, 2008:

SUCEDE 

sucede que un día viene a cenar apollinaire y no hay nada en la nevera
sucede que nuestra conversación es gratis como propaganda a la salida del metro
sucede un arma corta calibre veintidós y un centímetro cúbico de carruseles belgas
suceden los maniáticos minutos los maniáticos segundos las maniáticas horas
sucede un aroma caliente en las calabazas de pentecostés
sucede un yacimiento de icebergs en la vajilla rota del último sueño  
sucede el tic sucede el tac sucede veronal en los relojes viejos 
sucede que hay alquimistas en las primeras lluvias 
suceden pájaros trompeta mariposas rubias jóvenes anillos de leño 
sucede un funicular entre la aurora boreal y los maizales del club paraíso 
suceden altavoces de verbena en el deshielo de las pompas fúnebres 
suceden vientos niños en las heladerías que soñó petrarca 
sucede que al otro lado del teléfono vive acacia de madagascar
sucede la oreja del nautilius en el buzón de las nieves astutas
sucede un centavo de ruiseñor en el monedero de la dormición de la virgen 
suceden lágrimas populares incompatibles con el binóculo 
suceden manos que cuidan del esparto en el mausoleo de lenin 
sucede el extintor de las rosas en el cortejo de las siemprevivas 
sucede el apostolillo verde de los semáforos  
sucede que voy a contarte las cosas de mi vida tal como eran 
sucede un telegrama de nitroglicerina en tu lápiz de labios 
sucede que yo te quiero un noventa por ciento más que tu novio

NONI BENEGAS

La falta de difusión de las autoras fue un problema que me motivó y exploré para buscarle un sentido. Así, reelaboré una posible historia de la poesía escrita por mujeres en nuestra lengua, y pude aplicarle la teoría del campo literario para conocer las razones de nuestra exclusión, extrapolable a otras artes y oficios. Y aunque se dice que el tiempo hace sus antologías, tuve la suerte de frenar en seco la tendencia a excluirnos de ellas a partir de mi “Ellas tienen la palabra” (Hiperión 1998), cuyo ensayo introductorio está disponible por menos de 10 euros en una preciosa edición de Fondo de Cultura Económica de 2018. 

De Argonáutica, Laertes, 1984:

La Realidad

Había un lapón y un triángulo isóceles. Nombre de isobara para un Sócrates judío individual y egolito. De subte de Nueva York a medianoche y libro suavemente fotografiado de desnudos masturbantes de California. De equimosis de tundra en la esquina de Times Square y Riga.

Un desnudo victoriano de self-improvement y pata de piano enfundada. Porque, si lo desea en el segundo nivel, plataforma AA, explota el meridiano de Greenwich y las horas inútiles anegan la fortaleza. ¿Puede una blanca mujer joven desear al marinero a medianoche en un submarino de Nueva York?

El lapón veló un iglú con la garganta. 1000 niñas judías bailaron una ronda en Damasco. Catalina resoplaba mientras Potemkin irrumpía en la aurora y el siglo viraba anfibio. 

No, una mujer buscará otra mujer que calce 38 o 39cm, cuya cintura se corte entre dos palabras con un síncope azul de filamento de estrella y borrasca ecuatorial. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like