Fuera lo que dentro cuenta: poesía y violencia de género

JUANA CASTRO (Villanueva de Córdoba, 1945)

Amor mio

Antonia buena chica ingresó ya cadáver.
Carmen muy educada vaqueros blusa beis
y Raquel silenciosa es el amor.
Amor de amoratarse amor que es amoldar
y amancillar.
Amor de amenazar amor de amurallar
amor de amartillar
y de amasijo.
Amor de amortajar.
Rosa Lola María
Inés Luisa mi amor.
Compañero mi amigo
mi enemigo.
Rafael veinte años arma blanca su novia en una calle.
José Pablo dos hijos, divorciado
y Raúl empresario gran sonrisa el amor.
Es el amor que amengua que amuralla
que amortece y amarra.
Amor de amuñecar amor que es amputar
amor de amilanar
y de ambulancia.
Amor de amordazar.
Manuel Félix Cristóbal
Jaime Isidro mi amor.
Mi señora mi dueña
mi rehén.
Amo mío mi amor.
El anillo no sabe no sabía.
El anillo.
El cuchillo.

De La extranjera (2006)

SUSANA THÉNON (Buenos Aires, 1935)

¿por qué grita esa mujer?
¿por qué grita?
¿por qué grita esa mujer?
andá a saber
 
esa mujer ¿por qué grita?
andá a saber
mirá que flores bonitas
¿por qué grita?
jacintos           margaritas
¿por qué?
¿por qué qué?
¿por qué grita esa mujer?
 
¿y esa mujer?
¿y esa mujer?
vaya a saber
estará loca esa mujer
mirá           mirá los espejitos
¿será por su corcel?
andá a saber
 
¿y dónde oíste
la palabra corcel?
es un secreto          esa mujer
¿por qué grita?
mirá las margaritas
la mujer
espejitos
pajaritas
que no cantan
¿por qué grita?
que no vuelan
¿por qué grita?
que no estorban
la mujer
y esa mujer
¿y estaba loca mujer?
 
Ya no grita
 
(¿te acordás de esa mujer?)

De La morada imposible (2001)

ANA MARÍA RODAS (Ciudad de Guatemala, 1937)

Porque yo soy la causante de tus iras
                               de tus tensiones
                               de tus penas
y además soy didáctica
destruyo tu paz todos los días
                               y te amarro.

Nunca supe hasta hoy
que yo era así de impresionante.
                                Creía ser mujer
nunca supe que fuera un cataclismo.

De Poemas de la izquierda erótica (1973)

MIYÓ VESTRINI (Nimes, 1935)

Muy poco y muy gris el tiempo que te quede

Soy frágil
para los amados.

Algún asesino más poderoso
más fuerte
me interceptó cuando cruzaba
el callejón de los cuchillos
                                        y me atajó.

Silencio mujer
dijo
de nada valdrá tu queja
en este momento
ni en los otros.

Muy poco
y muy gris
el tiempo que te queda
en esta madrugada de perros realengos
y borrachos asustados.

Déjame un instante
dije,
medir la luz que todos los días
me recibe y me abandona.

Déjame llorar un rato a solas.
Pero sólo había frío
                                         en el callejón de los cuchillos.

De Pocas virtudes (1986)

LYDDA FRANCO FARÍAS (San Luis, Estado Falcón, 1943)

a esta hora
serás la muchacha ejemplar y enamorada
a quien engañan y maltratan
todos los hijos de puta de la tierra
lo cual no tiene la menor importancia
ellos siempre regresan
compungidos
a tus faldas
solícitos
con la cara lavada
con la excusa de siempre
con la eterna cantata
yo te perdono
yo te prometo
yo te lo juro
mi ego te besa
al final de la escena
hasta el perro es feliz

De Una (1985)

MÄRTA TIKKANEN (Helsinki, 1935)

Al principio se tiene una sensación agradable
francamente vertiginosa e incomprensiblemente
maravillosa
de que a pesar de todo también hay gentes
que ven detrás de la fachada
que saben
y se dan cuenta
Pero después todo se vuelve
todavía más difícil
Luego viene la pregunta:
¿Por qué no te vas?
Infinidad de veces he estado a punto
de marcharme
si este periodo no es
el último
entonces me voy
si los que van a pagar el pato
son los niños
entonces me voy
si además empieza
a mentir
entonces me voy
y si alguna vez me pone la mano encima
a mí
entonces me voy
cuando los niños
ya no puedan más
entonces sí tengo que irme
Y todo eso pasó
Sin embargo no me fui
¿Por qué?

De La historia de amor del siglo (1978)

PILAR ABUJA (Ourense, 1965)

En sus rodillas

– Juntaos más, que así no cabemos.
Venga…
Unos encima de los otros, vamos…
Los más altos al final detrás de todos
otra fila sentados de los mayores también
y nosotros de pie y delante, por pequeños
es que así no nos tapan…
Familia completa.
Me ha sentado en sus rodillas
directo, rápido, sujeta mis hombros.
Fuerte, recio.
Me revuelvo e intento levantarme
bajar con mis primas,
quedarme delante por pequeña
donde mis pies no toquen aire
con mi hermana, mi hermano
o detrás donde mi madre
o con mi padre.
Pero me sujeta y
nadie mira y nadie ve.
Invisible.
Silencio.

De Informe para derrocar al lobo feroz (2024)

Marisa Bello
Consejo editorial Anfibia

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