Que se muevan los textos

El mundo está lleno de objetos
más o menos interesantes; no quiero añadir más.
El mundo está lleno de textos más o menos interesantes;
no quiero añadir más.

Mover información ser conmovido.

Moving informeichion moving informeichon Moving informeichion moving informeichon

Genio no-original
El procesamiento de palabras, la construcción de bases de datos, el reciclaje, la apropiación, el plagio intencional, la encriptación de la identidad y la programación intensiva por mencionar solo algunas.

Las ideas en la literatura reinterpretadas, retomadas, reusadas, recicladas, levantadas, robadas, citadas, duplicadas, obsequiadas, apropiadas, imitadas y pirateadas desde los orígenes.

Acaparadores del lenguaje: más como programadores más como programadores más como programadores más como programadores.

D.R. © Kenneth Goldsmith, 2011

Hace algo más de una década Kenneth Goldsmith hablaba en su libro de ensayos Escritura no creativa (2011), acerca de la inminencia de una revolución literaria.

Afirmaba en esta obra que el advenimiento de Internet y todo el desarrollo tecnológico que hemos experimentado en estos últimos años -tanto la disponibilidad de textos, su cantidad, así como la inmediatez y sencillez (jamás imaginada) con la que intervenir sobre ellos- ha permitido que las oportunidades para abordar la construcción de nuevos materiales literarios a partir de textos preexistentes sean cada día mayores.

Tener que copiar un libro completo a mano o volver a teclearlo en una máquina de escribir
es una cosa; copiar y pegar un libro entero con tres golpes de tecla —seleccionar todo /
copiar / pegar— es otra. (p. 12)

Este cambio, que aún diríamos en ciernes, viene precedido por reflexiones que, desde los años 60 especialmente, consideraban excesiva la producción de textos y proponían dejar de añadir nuevas creaciones al stock ya disponible además de animar a utilizar los materiales ya existentes. Algo que podríamos incluso conectar con la filosofía del modelo de economía circular que ya se aplica en otros ámbitos económicos y también artísticos: el no desbordamiento de los materiales, la reducción de su producción, la reparación de los ya existentes, la reutilización de estos como materia prima así como su reciclaje. Bien es cierto que estas técnicas en literatura siguen siendo residuales en comparación con otras artes donde lleva décadas utilizándose sin ningún estigma las técnicas de apropiación, collage o plagio. Podemos remitirnos a los readymades de Marcel Duchamp, los dibujos mecánicos
de Francis Picabia y el citado ensayo de Walter Benjamin La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. O en el ámbito de lka música en la música, con la práctica
del sampleo –tracks enteros compuestos a partir de otros tracks– , entre otras herramientas.

La escritura, quizá por ese planteamiento mas rígido en cuanto a la autenticidad de la obra que va indisolublemente unida a la visión romantizada del autor desde el que emerge una suerte de interioridad, cuya voz es propia e identitaria, ha impedido transistar en paralelo esta transformación que otros campos del arte han abordado con menos complejos y si cuestionar el valor de la obra.

El planteamiento que defiende la escritura no creativa va acompañado por el afán de romper con la imagen de genio torturado, esa figura aislada/dañada/romántica que enuncia su emoción y cuya creación dice gestarse casi de cero y es reivindicada como transmisora de la subjetividad interna siempre a partir de una especie de virginidad textual.

Todo en aras de consolidar una concepción más contemporánea en la que el escritor sea una suerte de programador, de diseñador o constructor que organice, extraiga recursos, cree un entorno para que las palabras diseminadas o los sintagmas, los versos, textos de distintos orígenes se relacionen entre sí en una especie de mestizaje textual; para que sean modificados dentro de sí, para que evidencien su propio extrañamiento, se repitan, se reflejen, intercambien su lugar original en el texto, se repliquen o se inviertan,…

Se muevan para movernos.

Podemos hablar de proyectos previos desde la primera mitad del siglo XX donde emergía esta concepción del texto, como, por ejemplo, el Libro de los pasajes de Walter Benjamin, obra póstuma del filósofo alemán para la que fue recopilando citas de otros autores, recortes de periódicos y notas de archivo para construir esta obra inconclusa. O los proyectos reglamentados, de ímpetu matemático, del OuLiPo1. Recordemos los Cien mil millones de poemas de Raymond Queneau libro pop-up que permitía crear un soneto a partir de 140 versos combinables impresos en diferentes pestañas del libro.  Sin olvidarnos de mencionar aquí el Centón, técnica de intertextualidad que ya en la antigüedad era utilizada para conferir nuevos sentidos a una obra a partir de fragmentos de otras.

Estas son algunas de las técnicas más habituales:

COLLAGE
3. m. Obra literaria, musical o de otra índole que combina elementos de diversa procedencia
APROPIAR
5. prnl. Dicho de una persona: Tomar para sí alguna cosa, haciéndose dueña de ella, por lo común de propia autoridad. Se apropió del vehículo incautado.
PASTICHE
1.m. Imitación o plagio que consiste en tomar determinados elementos característicos de la obra de un artista y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente.
PLAGIO
1. m. Acción y efecto de plagiar (‖ copiar obras ajenas).
PLAGIAR
1.tr. Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.
EXTRAER
1.tr. sacar (‖ poner algo fuera de donde estaba).
BORRADO
1.m. Acción y efecto de borrar o borrarse.
BORRAR
2.tr. Hacer rayas horizontales o transversales sobre lo escrito, para que no pueda leerse o para dar a entender que no sirve.
RECICLAR
1.tr. Someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar.
PIRATEAR
2. intr. Cometer acciones delictivas contra la propiedad, como hacer ediciones sin permiso del autor o propietario, contrabando, etc.
COPIAR
1.tr. Escribir en una parte lo que está escrito en otra.
3. tr. Reproducir textos, imágenes, sonidos u objetos.

1OuLiPo (acrónimo de «Ouvroir de Littérature Potentielle», en castellano «Taller de Literatura Potencial») es un grupo de experimentación literaria creado en 1960 y formado principalmente por escritores y matemáticos de habla francesa, que buscan crear obras utilizando técnicas de escritura limitada (Littérature à contraintes).


Marisa Bello
Consejo editorial Anfibia

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