No se alcanza el hogar antes de tiempo (poesía china, india y japonesa)

Sola, bajo la lámpara, siento una incomparable alegría al hojear los libros de autoras ya inexistentes a quienes no he conocido, y hacerme amiga de ellas. Yoshida Kenko.

Como podría yo, una infeliz mujer, atreverme a contar de nuevo tus hazañas.
Cómo podría yo dedicarme a escribir el libro de las veces que has salvado a tus muchos devotos del peligro. Madhavi Dasi. 

En la caldera hierve el agua.
Reluce el hacha cual de plata.
La vaca tiende el cuello,
lanza un hondo suspiro.
Esta aterrada. ¿Dónde podría esconderse?
En su próxima vida, quisiera renacer
armada de caparazón y de escamas.
No para hacer daño, no;
solo para protegerse.
Huang Chien Chu.

Solo un hilo muy frágil 
me ayuda a remolcar 
mi barca por las aguas
de la existencia. 

¿Me ayudará mi Dios
a alcanzar la otra orilla? 

¿O se me está escurriendo 
la vida como el agua 
de un vaso que estuviera
cocido a medias?

No te preocupes, alma, 
por ser tan pobre y sigue 
haciendo tu camino:
no se alcanza el hogar 
antes de tiempo.

Hermana, 
ese monito
me robó esta mañana el sari y se sentó 
con él en una rama de un kadamba.

Aprovechándose el monito 
de que yo me encontraba 
en el río desnuda, 
se apoderó de pronto de mi sari. 
Cómo se reían mis amigas
y aplaudían al verme en tal apuro.

Haz que pida limosna
casa por casa.
Pero cuando mendigue, 
haz que no me den nada.
Y si me dan, 
haz que se caiga al suelo.
Y una vez en el suelo,
y antes de que lo coja,
haz que un perro me lo arrebate,
oh señor
blanco como el jazmín.

No soy una erudita 
y, por tanto, no distingo, 
entre los extranjerismos 
y las palabras propias.
No conozco las reglas 
que rigen las combinaciones
ni tengo un gran vocabulario.
No soy experta 
en lo que se refiere a la composición, 
a la semántica o al estilo.
Lo ignoro todo 
sobre la fonética, los casos,
la raíz de los verbos, 
las figuras del lenguaje, 
los metros y la prosodia.
Poco diestra a la hora de escribir, 
en la elaboración de episodios épicos, 
en los métodos para enriquecer el léxico
y en los criterios básicos de redacción,
sin embargo 
soy capaz de hacer poemas
por la gracia del famoso Señor 
Shri Kantha Malesa.

Jani barre la casa. 
Dios se encarga de recoger 
la suciedad 
y, cargándola sobre su cabeza, 
la arroja lejos. 
Ganado por su devoción, 
el señor realiza 
las tareas más bajas. 
Dice Jani a Vithoba, 
¿cómo podré pagarte?

Hermana, quiero mucho a mi rueca. 
Mi familia depende de ella. 
Mi marido se fue, después de que nos casáramos, 
a ganarse la vida a otro lugar. 
Después de doce años 
volvió, 
solo traía 
una moneda y media de cobre que perdió 
al bañarse en el Ganges. 
Padres, madres, cuñados, suegras, 
todos nos han abandonado. 
La rueca ha sido nuestra salvadora. 
Gracias a ella pude 
pagar todas las deudas que dejo mi marido 
y ahorrar esta rupia 
que he cosido en un pliegue de mi sari.

Querida,
¿por qué crees
que pateé con saña a Kaliá?
Esa serpiente
quería hacerle sombra
a tus hermosas trenzas

Como una prostituta 
a un hombre me he vendido.
A nadie más daré lo que ya he dado.
Si lo hiciera sería
desnudada primero y luego asesinada.
Si aceptar acostarme con impuros 
mis manos, mi nariz y mis orejas 
serían arrancadas con un cuchillo al rojo.
Pero nunca, Señor,
después de conocerte ya no podría hacerlo.
Te lo prometo,
oh, libertino Shiva.

Vestimentas de hilos de oro
Aunque sean bordadas con hilos de oro,
no des tanta importancia a tus vestimentas.
Pero sí a cada hora y momento
de tu lozana adolescencia.
Las flores hay que cogerlas a tiempo.
Si no, te quedarás sólo con las ramas secas.

Rojo sobre labios. Letra de Li Qingzhao. Traducción Pilar González España. Voz en español de Salomé Ballestero


Tras columpiarse se pone en pie 
demasiado perezosa para lavar sus delicadas manos 
pequeña flor mojada de rocío 
gotas de sudor traspasan su vestido 
llega un invitado 
y ella, descalza, con su horquilla de oro resbalándose 
se retira avergonzada 
pero antes se apoya contra la puerta entreabierta 
y lo mira ladeando su cabeza
mientras huele el perfume de una ciruela verde.

Una rama de ciruelo
El aroma de los lotos se desvanece
Verde alfombra de otoño
Me desabrocho el fino vestido de seda
Sola subo a la pequeña barca
¿Quién me enviará a través de las nubes 
bellos poemas de amor?
Quizá volando de regreso 
las ocas salvajes dibujen palabras en el cielo
La claridad de la luna envuelve el pabellón del Oeste
Las flores se marchitan 
pero las aguas fluyen como siempre
Igual que nuestro amor 
dos lugares distintos y una misma tristeza 
que quisiera detener, pero no puedo
Lágrimas que desde mis ojos caen 
desde mi corazón ascienden 
desde mi corazón ascienden
dentro de la nieve
la primavera anuncia su venida:
una flor de ciruelo asoma
entre heladas ramitas de mármol
y su rostro perfumado
a medio abrir
purísimo
como si después del baño
una mujer muy bella
entrara en el jardín
con su vestido nuevo […]

Barcos que vais 
muy lejos de las playas 
del mar de Omi, 
adonde haya ballenas, 
ahora que estáis 
cerca ya de la costa, 
no golpeéis 
la orilla con los remos, 
no golpeéis 
la orilla con los remos, 
no espantéis a las aves que, 
tierno como la yerba, 
amaba mi joven señor.

Las manos agrietadas
de moler tanto arroz; 
esta noche, tal vez, 
con un lamento, 
las tomará de nuevo el amo joven.

Ardo en amores 
tanto y tanto que antes 
de así vivir, 
moriría en el monte 
con una piedra de almohada.

Pienso seguir 
aquí siempre esperándote 
hasta que tenga 
escarcha en este pelo 
negro y alicaído.

Aunque digas vendré, 
a veces no vienes. Por eso, 
si ahora dices no vendré, 
¿por qué debo esperar tu llegada 
si has dicho que no vendrás?

Mis sentimientos 
has revelado a todos. 
Has destapado 
el cofre de mis peines; 
te he visto hacerlo en mis sueños.

¡Qué bien me sé 
que esta noche mi Amor 
a mí vendrá 
guiado por los hilos 
de tejedora araña!

Ni aun en sueños 
por él quiero ser vista. 
¡Ay, mi rostro 
que una y otra mañana 
ajado veo en el espejo!

Sin yo saberlo 
en la ropa llevaba 
valiosa joya.
¡Qué alegría, de mi sopor 
despertar y verla!

Con añoranza del amor 
escucho la campana del monje.
Nunca te olvidaré, 
ni siquiera por un intervalo 
corto como los que hay entre las notas de la campana

Hana no iro wa 
utsurinikeri na 
itazura ni 
waga mi yo ni furu 
nagame seshi ma ni

El color de las flores 
se va desvaneciendo:
así pasa mi vida, vanamente, 
envuelta en tristes pensamientos, 
viendo caer la larga lluvia.

Gorriones que alimentan a sus crías. Pasar por un sitio donde hay niños jugando. Dormir en un aposento donde ha ardido un fino incienso. Comprobar que el elegante espejo chino se ha tornado un tanto borroso. Ver un apuesto caballero que detiene su carruaje ante la puerta de una e instruye a sus servidores que anuncien su llegada. Lavarse el cabello, asearse y acicalarse y vestir ropajes perfumados; incluso si nadie ha de ver a una, estos preparativos producen un placer interior. Es de noche y se ha estado a la espera de un visitante. De pronto una se sobresalta por el ruido de gotas de lluvia que el viento arroja contra las celosías.

Un jefe tártaro me obligó a ser su esposa 
y me llevó lejos, al margen del cielo. 
Diez mil nubes y montañas cortan 
el camino a mi tierra y remolinos de polvo 
y arena soplan en mil lenguas. Aquí los hombres 
son tan salvajes como víboras gigantescas 
y se pavonean acorazados haciendo crepitar sus arcos.

Mientras canto la segunda estancia, 
casi rompo las cuerdas del laúd. 
Sin voluntad, 
con el corazón roto, 
canto para mí misma.

Fuentes inspiradoras y nutricias

La luz de la noche. Los grandes mitos en la historia del mundo. Citati P. Acantilado, Barcelona, 1996.
La ruta del silencio. Viaje por los libros del Tao. Iñaki Preciado Idoeta. Trotta, Madrid, 
2022.
¿En qué estabas pensando? Antología de poesía devocional de la India. Siglos V-XIX, Jesús Aguado. Fondo de Cultura Económica de España, Madrid, 2017.
La escritura poética china. Seguido de una antología de poemas de los Tang. François Cheng. Pre-textos, Valencia, 2016.
Li Qingzhao. Poesía completa (60 poemas ci para cantar). Ediciones del oriente y del Mediterráneo. Madrid, 2010.
Antología de poetas prostitutas chinas (siglo V-siglo XXI). Guojian Chen, Visor, Madrid, 2010.
Mil años de literatura femenina en Japón. Carlos Rubio. Satori, Gijón, 2021.
La semilla y el corazón. Antología de poesía japonesa. Alba Poesía, Barcelona, 2022.
9 piezas de teatro Noh. Ediciones del oriente y del Mediterráneo. Madrid, 2008.
Las veinticuatro categorías de la poesía japonesa, Si Kongtu. Trotta, Madrid, 2021.
Guardar la casa y cerrar la boca. Clara Janes. El ojo del tiempo. Siruela, Madrid, 2015.


Salomé Ballestero
Consejo editorial Anfibia

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