LA ARITMÉTICA DE LAS SÍLABAS
Pulsa la tecla Arthur:
mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones
tomemos el sol sobre el auspicio de las horas giratorias
sobre el empalagoso origen de las letras
tomemos el sol sobre la trunca manifestación del martirio de las metáforas
Escupo sobre la catequesis de las constelaciones que hacen horas extra
transportando las pesadas centellitas al por mayor
en el centro comercial de la galaxia
Escupo sobre mis manos como la Edurne Pasabán
que asciende por la escalinata de la historia de los vencidos
No podemos entrar en un poema como entraríamos en un quirófano
sobran los guantes de látex
sobran las togas
sobra el líquido aséptico
Pulsa
Pulsa la letra Arthur para acceder a la cédula del Partido Comunista de la prosperidad
a ese lugar al que ha ido a parar mi vida
a ese lugar que era un festín
a ese lugar donde se abrían todos los corazones
Las corazas han prohibido la libertad de los corzos por un millón de euros
Los niños ya no compran en el bazar
los niños compran en el chino
(chips de nácar cromos con el careto de Heráclito peñascos de luz)
los niños compran una ubre de moda en el futurismo inocuo del pensamiento
y succionan la tétrica leche cubierta de electricidad
los niños viajan en monopatín eléctrico
discurren por las vías
asaltan mariposas trifásicas en los arcenes del carril bici
corren en sillas eléctricas
sin piernas saltan la valla de la consigna del puerto de Wall Street
no piensan en el significado de las calles
entonan un himno e invierten sus salmos en un grito colectivo: ¡oh patria!
Final del partido: 0-3
Pulsa la letra Arthur Rimbaud
hace casi diez décadas del genocidio
el genocidio les salió gratis en el vale de las natillas de fabricación industrial
un festín para los sicarios que empujaban la barquita
mi vida la vida como un blues
el ciego de Ray Charles
abriendo todosloscorazones con el abrelatas doméstico
de la siguiente oportunidad
y Federico García Lorca contra las cuerdas
y Cernuda en el II Congreso de Intelectuales antifascistas en Valencia
y la poesía intentando cambiar los renglones de sitio
todo hacía presagiar
que María Zambrano también cruzaría la frontera en el 39
hacia la rue de lúniversité
of course
Pero seguimos en la versión del rey que salvó a la ranita con un beso: ¡muuuua!
otra princesita de rubios cabellos lamiendo la banana del Estado
con su peluca de ricitos de oro
dorada
dorada
como el ángel de la independencia
o el buda de oro
Púlsala
Pulsa la tecla Rimbaud
gana el dónut de azúcar que nos dice que el Cid es el único heredero:
8. he tenido que apartar en un montoncito de 3×4 algunos últimos libros de poesía los he colocado en la misma caja que el espumillón del árbol de navidad he tenido que pensar en el roscón de reyes como el armisticio entre mis ideas y sus palabritas redondas y sus daditos de la buena suerte
3. he tenido que apartar en un montoncito algunos últimos libros de poesía los he colocado en la misma caja que los cassettes TDK grabados en el objeto radiofónico de marca Toshiba no he podido pensar me he llenado de una súbita ira una idea de súbditos y súbditas sentadas en las librerías de moda
5. he tenido que leer las conferencias que dio Allen Ginsberg en lo alto de las Montañas Rocosas para curar mi corazón de algo que era como una piruleta de colores con mucho azúcar y muchos emoticonos de besos y muchas ardillas y muchos arcoíris
Pulsa la tecla Rimbaud
devuélvele el verso a la prosa
toma entre tus manos la pértiga de los géneros
el pleno del ayuntamiento es una congregación de caníbales extirpando ruiseñores
con sus deditos sufíes
atan cuerdas finas
hilos transparentes
que insertan en la ranura
insert coin
otra
moneda
un festín
en la ranura donde se abrían todos los corazones
ahora hay hielo
ahora hay una ciudad por llegar
en la neurona anticuada y neurótica de William S. Burroughs
hay unas manos claramente vacías que piden la limosna al tiempo
en esta década llena de medicamentos
el universo es sostenido por el pulgar y el índice de un solo payaso
toda sonrisa es confortable
en corro consensuamos las respuestas: una cesta vacía para la rebelión
(de La cesta del lobo, Ya lo dijo Casimiro Parker, 2022)
OS POETAS DIZEM
En la frente del millennial late un mosquito
late un poste de stop en la calle 42 de Broadway en los cristales de sus gafas de pasta
late el arbolito donde Steve Jobs plantó sus manzanas
¿qué fue primero bichito del sur?
¿la raíz? ¿o la semilla en la frente marchita del Gardel en las entretelas de tus cookies ?
Más vale que no
más vale que nunca te parta un rayo peli negra
no vas a generar más estadísticas a favor de un buen invierno
con su nieve
sus aceras mojadas
sus paraguas puntiagudos señalando al cielo
y sus botas de regar los charcos
Siempre es mejor dejar el frío boca abajo escurriendo las malas intenciones
Así lo dicen las mejores novelas japonesas que me encantan
así lo dicen los cómics de manga japoneses que no leo
así lo dice tu voz alondra dormida entre los juncos
Os poetas dizem cosas en idiomas hartos
Dale un candado a un poeta y te desprograma la clave en cinco segundos
así se comporta la escala en do mayor en muchísimas canciones
Pinta tus jardines y encola las gasas de la herida
Crecen así las páginas con todas sus desilusiones en brazos
teje la araña su tela en la televisión de los espejismos que te laten
sí
que te laten en los cristalitos de latir corazones
Habíamos empantanado mi vida
Habíamos puesto patas arriba lo que dios manda cuando manda lo que manda dios
Habíamos condenado al paraíso del amor nuestras cuatro antenas
pero los años corren en lánguido reposo como la batería de un Mac
Os poetas dizem mentiras en el aliño de la ensalada
toman café con la fisioterapeuta de turno
¡crac! fuera del cuello la culebra.
Me gusta cómo piensas aunque pintamos canas
tienes aún el poder del misterio
el misterio está en las palabras que encuentras
para convencer a la guía del museo
del dominio social
que se ejerce en los distintos tipos de representación
de las escalas de los mapas
a saber
Europa más grande
América latina diminuta
Goliat, América del norte
África la micra que late
¡que late!
entre dos isobaras
Eso es el misterio
lo que te hace tan y tan poco viril
A lo que iba
nos habíamos embarcado en una de esas intrigas
una peli de cine de gángsteres tono erótico tono no te vayas tono ¡te quedan tan bien esas medias rojas!
Cuatro palabras arrastran toda la autoridad que precisa un hablante
para construir con éxito una frase completa de amor
“te amo tanto pesesito”
Os poetas dizem a la dependienta embarazada:
- Quédate ahí apoyada en la escalera yo voy por favor no quiero molestarte Tú tan joven con tu incipiente panza de no más de tres meses y yo con mis paranoias amargas por las líneas de expresión – dizem os poetas-
¡Al carajo con la Rebelión!
Todo principio se encuentra en el insistente cri cri de los grillos
en la intermitencia gramatical del estruendo de las cigarras
(de La cesta del lobo. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2022)
EL JALEO ES UNA NIÑA QUE GUARDA EN SU MANO UN CARACOL
(A Justa Freire)
Anda jaleo, jaleo*.
Un grito es el parche de luz que teje lo que se deshilacha.
Las noches escupen en su silencio tétrico las medias mentiras, las medias verdades, el salto al vacío.
Ahora no basta sólo con enumerar los casos.
No basta con revisar los expedientes.
El suelo está repleto de ojos hacinados bajo la tierra húmeda y eso, camarada, lo saben hasta los grillos.
Ha llegado la hora de esculpir con caballos un nuevo día,
de trinchar los aullidos de las que callan su relato,
de arrinconar las normas gramaticales en el sótano de la ira.
Ha llegado la hora de avisar con megáfono a peluqueros y carteras,
a esteticistas y recolectoras,
a maestras de escuela y altos ejecutivos.
Ha llegado la hora de pedirle al sustantivo “luz” que prenda las mañanas de todas las escuelas.
Anda jaleo, jaleo.
No es posible reescribir la historia sosteniendo un lapicero entre las páginas de un libro cerrado.
Sería necesario dar con un viento que echase a volar las sílabas desde la cima de los abedules hasta el índice impreciso del diccionario.
En el dos por dos de la memoria se alzó el gigante de la indiferencia extendiendo sobre los rostros su red de subjuntivos.
En el puño derecho escondía, apretada, la palabra “vergüenza”,
en el izquierdo la cuchilla afilada que corta las canciones y pone sobre la mesa un estribillo de miedo.
Los vecinos y vecinas están en lo cierto:
un gesto simple, como grabar el nombre propio de una mujer en una placa,
es un modo de hurgar en el pan tierno que edifica la parálisis de los recuerdos.
Anda jaleo, jaleo.
En esta pobre tierra se construyeron, con sudor, decenas de escuelas.
Las niñas dejaron de limpiar las cornisas
y esperaban la llegada del alba como una asamblea de ardillas que comparte sus nueces y riega los girasoles con espuma marítima.
Nada de lo que ha sucedido después ha vuelto a ser tan hermoso.
El gigante ejecutó su plan con la contundencia del que usurpa los territorios para robar los pañales de la Infancia Evacuada,
para quitarle la tilde a la palabra “compasión” y enviarla a un país donde el cristal para siempre sería turbio.
Quisieron que olvidáramos que una maestra que construye un camino de ida y un camino de vuelta, en mitad de una guerra, es lo más parecido a una casa
Y no hay cárcel que la esconda, no hay afasia posible que la borre.
Anda jaleo, jaleo.
Romperemos el silencio cuando entiendan que las niñas prefieren, de entre todas las cosas del mundo, pasear con las manos llenas de caracoles.
*Federico García Lorca.
(Inédito)
NINGÚN HUECO EN LA AGENDA DE DIOS
1000 pesetas. 10 de octubre de 1936. Las horas habían empezado a comerciar con la bolsa de monedas de la muerte. La cabeza desnuda. El lóbulo izquierdo, una llanura de sangre. Definitivamente Dios no nos entiende. Contamos los huecos donde un día las piedritas engarzadas rugieron como un arce. El dedo en su carne ha dejado escritas las reglas del escondite inglés y en esta ocasión dijo grutas, dijo ¡cuidado!, dijo ¡escapa!.
Escribirás tu nombre con la tiza de la dignidad en el silencio de nuestras bocas torpes. María. Alonso. Ruiz. 32 años. Con un boleto de lotería se paga la prenda de la memoria. Las reclusas-flor-de-un-día no aparcan sus conciencias a las puertas de cualquier parroquia. Caen los azulejos del baño, las trampillas de las alacenas, los telones de la doctrina: pequeña Janis Joplin de la Bañeza.
La empresa de mensajería acaba de tejer un paquete que guarda la vida familiar de una desaparecida. Entre aquellas cuatro paredes meriendan pan con silencio, sorben café con silencio y es el silencio el resultado simétrico y sordo de una sortija trabada en el anular del miedo. Se abre el portón que custodia las piezas del puzle de un homicidio. El esfuerzo al cuadrado de todos los números.
Nadie te preguntó si habías rezado aquella noche. El oído marcaba la hora de la sangre. Josefina. Alonso. Ruiz. Una cuneta en la Nacional 601 no es el mejor cuarto de hotel. La gente como tú no se limpia las heridas con una gasa. La gente como tú está cansada de formular siempre la misma ecuación diferencial. En la calle Astorga bailan los topos. El 4 de septiembre de 2008 siempre es invierno. Las moscas caen como cuchillos.
1000 pesetas. Toca alinear las vértebras. Tenemos el otro par. Un zarcillo de oro puede ser una avenida que despeja un siglo de dilemas. 72 años después. El fémur, el húmero, y el explorador con su pincelillo barriendo la congoja del espanto. Un paseo a plena luz del día. La presidenta de la Unión Republicana descuelga el teléfono. La cabeza desnuda. El lóbulo izquierdo, una llanura de sangre. Las puertas abiertas.
(de Voces de la tierra. Alkibla, 2020)
EL [ABC DE UN NUEVO] CÓDIGO
Y en la tridimensional escarcha del corazón
una BOMBA
(que estalla en mitad del auditorio la actriz semidesnuda el actor vocalizando estridentemente unos versos de un poeta muy antiguo y azul)
el zarpazo de un artefacto
el intríngulis de la rozadura de una sandalia en verano
las corredurías de un atleta
fíjense
no tengo tanta ambición
¿para qué?
no hay nieve en el alcantarillado de las promesas
Todo lo que parecía sólido
es
hoy
un jilguero en la simetría de las horas
la deshora
a punto de despegar
a punto de aterrizar
a punto de perecer o atragantarse
A lo que iba
no tengo
no la tengo
disculpen
me refiero a eso
la ambición
no es mi propósito crear un nuevo código
apenas hemos sido capaces de entendernos con uno universal
y cósmico
de dónde
por dónde
hacia dónde
vamos a inventarnos un campo sembrado de perífrasis verbales
que expresen su acción o su estado o su catarsis
en el núcleo verbal de las mariposas
auxiliando a sus amantes de las formas no personales que
verdaderamente
expresan el significado en una oración
(apague el interruptor)
padrenuestroquestásenloscielos
no tengo
la ambición
ni el paraguas para la lluvia
incesante trino sobre el tejadillo
que es útero para mis celos
y candado para tus expectativas triangulares
Un código
¡un código! – dice la tía
¡no me hagas reír, saltamontes de la estepa!
palabras palabras palabras
y el proyectil a punto de explosionar
sin pulpa
con temperatura
en el interior de nuestro laboratorio que –por si no lo sabías– es un motel
una carcasa
una concha marina
para exploradores de locuciones adverbiales
fuerachaticarichiqui
del sistema
dentro
[oropéndola]
[caníbal]
[aliteración]
dentro la conjunción
la preposición como núcleo
fuera los sintagmas adjetivales
¡arriba los participios!
Fli-po
¿Has pensado que esto es más viejo que Carracuca?
¿Has pensado que D. Ramón Mª Del Valle (frondoso) Inclán ya le puso a ese desastre apellidos y sobrenombre frente a los espejos cóncavos de las veredas?
A eso
me refiero
al asunto del idioma
por ejemplo
decimos pistilo
y colgamos de los cielos sordos
el órgano
de reproducción femenino
de la mayoría de flores
que tiene forma de botella
y suele estar situado en su centro;
en las flores hermafroditas
se encuentra rodeado por los estambres
(la RAE se pone cursi)
sustantivo masculino
alárgame los días
Escribir como si acabásemos de entrar en un sarcófago
esperando llegar a lo esencial
que es todo y que es nada
dependiendo de cómo le crezca la cresta al gallo
o dónde se siembre la semilla de la flor
no
tengo
ni
una
pizca
de
ambición
Acaso la aspiración
pequeña
y sufrida
de desgajar tus amígdalas de mi espera
(los asfixiados también pueden dormir
sobre un montón de ramas)
Ni siquiera un pellizco
tan solo la inercia de apretar otra tecla
tumbada en el diván de
Espera
Un momento
¿has visto a esa mujer?
¿a la que contrataron para llorar en los funerales?
¿aquella que había sido abandonada por su esposo
que fue a comprar tabaco a la coctelería de la esquina y jamás regresó?
¿no es una plañidera del latín “plangere”?
La he visto
es un pequeño chimpancé
que imita a las cupletistas de principios de siglo
por ejemplo La Argentinita y su mundo oceanográfico
Nada
Cero
Ni una chispa en mitad de este cataclismo
donde tomamos el té sin que se nos mueva ni un pelo de la sien
un cero
de ambición
que conste
en acta
árbitro: anúdese la pajarita al fémur
no digo lo que quiero
acaso la escasa posibilidad de atravesar este desierto
a lomos de la ternura
o acaso la ternura sea quien atraviese
este desierto a lomos de una posibilidad
(Inédito)

Raquel Ramírez de Arellano (Madrid, 1975)
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, ejerce desde el año 2000 como Profesora de Lengua castellana y Literatura en Educación Secundaria. Además, ha impartido talleres poéticos en Centros Culturales y Asociaciones e imparte sesiones de animación a la lectura infantil y juvenil en centros educativos.
Ha coordinado el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil Ana Pelegrín de Acción Educativa, Movimiento de Renovación Pedagógica.
Ha publicado artículos sobre promoción de la lectura infantil y juvenil y escritura creativa en la Revista Lazarillo, así como textos poéticos y reseñas literarias en múltiples revistas literarias españolas y latino americanas como: Revista de Occidente, Nayagua, Culturamas, Librújula, Vallejo&Co, Bostezo, Kokoro, Caligrama, Thalamus, Oculta.lit, Lowfiardentia, Espadaña, Viento Sur, Voces de poetas…
Ha participado en encuentros y festivales literarios entre los que destacan el Festival Voces del Extremo (Madrid, 2014), el X Encuentro de poesía “A orillas del Órbigo” (Villarejo de Órbigo, León) en 2017, el Festival Vociferio (Valencia, 2023), De poesía por Getafe (Madrid, 2023), y en talleres que promocionan la poesía y el collage en el Espacio La Mussa junto a la artista visual Marisa Maestre.
Sus textos se encuentran en antologías poéticas como: Antología poética Voces del Extremo Madrid 2014 (Amargord, 2014) Instantáneas junto al agua (Eolas, 2017), fanzine Cruz (Libre Configuración y Genoma Poético, 2018), Mar sin fornteras (Stilo Editrice, 2020), Voces de la tierra (Alkibla, 2021), Sombras que iluminan (CFL Leganés, 2022), Si cerca hubiese un mar: homenaje a Ida Vitale (Las Lolas, 2023)…
En 2014 publicó Riego automático en la editorial Ártese quien pueda.
En 2017 obtuvo el Premio de Poesía Blas de Otero Villa de Bilbao por el libro La arquitectura de las colmenas que fue publicado por la editorial Devenir en 2018.
En 2022 publicó La cesta del lobo en la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker.
Se ha hecho cargo de la edición de la Antología poética de Antonio Machado (Clásicos hispánicos, Anaya, 2020), de la selección y prólogo de Los antecedentes penales del blanco, antología poética de Juan Carlos Mestre (El sastre de Apollinaire, 2020), de la selección, prólogo y guía didáctica de los Cuentos de Antonio Pereira (Anaya, 2021), de la edición completa del Romancero (Clásicos hispánicos, Anaya, 2023), la selección y epílogo de La tibia mano de mi hija, antología poética de Francisca Aguirre (Ut pictura poesis, Kalandraka, 2024) y de La historia del movimiento obrero de las hormigas, antología poética de Juan Carlos Mestre (Ut pictura poesis, Kalandraka, 2024).
Como artista visual ha participado en las exposiciones colectivas de poesía visual: Poema visual: homenaje a Joan Brossa (Universidad Popular José Hierro, abril 2019) Por los ojos (Escuela oficial de idiomas de Carabanchel, septiembre 2019), ambas comisariadas por Eva Hiernaux, Sombras que iluminan (Casa de las conchas de Salamanca, 2023), Incertidumbres comisariada por David Acebes en la Biblioteca Reina Sofía de la Universidad de Valladolid. Próximamente participará en la exposición colectiva de la Revista Litoral en el Centro Cultural de la Generación del 27 (Málaga, 2026)
Sus collages y textos de poesía visual han aparecido en las revistas Crátera y Litoral y en la obra de Diana Esquiva: lecturas sobre Jacinta la pelirroja. Ed. de Antonio Lafarque y José Andújar Almansa (Centro Cultural del 27, 2024).
Sus poemas han sido traducidos al portugués y el italiano.
¿Cuáles son los modelos de poetas que te dieron ganas de escribir poesía? ¿de dónde nace tu interés por la poesía?
Mi interés por la poesía me acompaña desde la adolescencia. Desde los catorce años utilizaba las tórridas horas de siesta para montar pequeños libretos de poemas y collages. Participaba, con éxito, en los concursos literarios que se ofertaban en mi instituto o en la Asociación literaria Beatriz Cienfuegos de Leganés.
Los modelos de poetas que me sugirieron la posibilidad de poner en palabras aquellas cosas que necesitaba expresar fueron, indudablemente, los autores de la generación del 27: Vicente Aleixandre, Luis Cernuda y Federico García Lorca y me gustaba investigar en la Biblioteca de mi barrio sobre las Vanguardias en España. Siempre me llamó mucho la atención jugar.
¿Ejercitas la imaginación o simplemente ocurre? Si la ejercitas, ¿de qué modo? Si simplemente ocurre, ¿qué cosas la disparan?
Sucede un poco de todo. La poesía me llega, en ocasiones, en forma de destello, de relámpago que todo lo ocupa y todo lo ilumina. Entonces suelo utilizar las notas del teléfono móvil. A veces, estas notas, retocadas, forman parte de un texto. A veces no.
Durante algún tiempo traté de escribir un cuaderno de sueños al que acudía todas las mañanas y de él, algunas veces, he rescatado imágenes.
Otras veces trato de obligarme, intento ocupar un tiempo en escribir. Me convenzo de que siendo metódica y disciplinada conseguiré mejores resultados, pero la verdad es que soy bastante caótica.
Lo cierto es que cuando tengo un número de textos que ya considero que son los suficientes para llamar “libro” a eso que tengo entre manos, me disciplino mucho más.
Una manía al escribir, un objeto, un rito.
Silencio. Necesito mucho silencio. Y necesito libros sobre la mesa en la que estoy escribiendo. A veces necesito interrumpir mi escritura para leer textos de otras autoras, especialmente en los momentos en los que pierdo el ritmo. De repente un poema de Diane di Prima, Anne Sexton o Anne Carson, se convierten en la cuerda a la que agarrarse para retomar la escritura cuando sientes que estás naufragando.
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos, secretos u olvidados.
Creo que a lo largo de mi vida he transitado muchísimos ecosistemas poéticos diferentes. La cosa que más me gusta hacer en el mundo es leer. Leo con una entrega que no es equiparable a nada de lo que hago en mi vida. He tenido momentos de abandono total de la escritura, una auténtica desmotivación. También me ha sucedido en lo referente a otras disciplinas artísticas por las que transito como la pintura y el collage, pero lo que nunca he abandonado ha sido la lectura.
Poéticamente hablando he pasado mucho tiempo leyendo e investigando la poesía beat: Allen Ginsberg, Ferlinghetti, William S. Burroughs, Corso, Bob Kaufman… pero he sentido y siento absoluta devoción por Diana di Prima, no solo como poeta, sino como mujer. Me parece un ser humano completamente adelantado a su tiempo, una persona irrepetible que fue capaz de atreverse a vivir en libertad. También Elise Cowen, Denise Levertov o Anne Waldman. Y un poco de la mano de estas poetas beat, como lugar más secreto me he enamorado muchas veces de la poeta norteamericana Lyn Hejinian y su libro Mi vida.
¿Cuál es tu organismo vivo favorito?
Creo que la palabra. No hay nada que me parezca más poderoso. O sí; también el silencio.