BRILLI BRILLI
la lucecita
se llama
luciérnaga
ama lo efímero lo aséptico
lo exprés [de la misma familia de expresarse]
dice que todo se fea
se quieta
y se desfasa
dice que se la
puede ver al otro
lado del mundo
mezcla lo ilusorio con lo espejismo
a veces brilla
y a veces a oscuras
a veces luz
y otras veces
luciérnaga
Nombra y al nombrar
nunca dice
cómo se llama lo que siente
Cecilia Collazo
luzLaluz
nombro no nombre
broto pronombre
m ́escond pro sombre
abrojo lo poso
abraso mi intro
por ser so
no inti sino exti-
midad to pa
fuer por
sobre la no
sobriedad
me quedo sin in
pa ser siempre ex
no hay cara ni caro
ni más cara cero
todo man sed lumbre
de domar tantos dames
«a causa de la contaminación del aire […]
y del agua han empezado a desaparecer
las luciérnagas» P. P. P.
¿dónde están las luciérnagas?
¿dónde anida la lumbre
del deseo luciérnaga?
—¿dónde no están las luciérnagas?—
¿qué pintan en el campo?
¿qué pintan en la ciudad
prendiendo
su luz conta la luz
tenaz total incólume
de la red de redes?
¿qué puede
una luciérnaga
contra un mundo incendiado
de luz?
¿qué puede su afán
contra las luces todas?
¿dónde quedan las luciérnagas
con su lugar de asombro
interpelando al todo?
¿dónde están las luciérnagas
en esta noche sin luz?
¿dónde están…?
¿abrazsándose?
«un bosque con luciérnagas
que pasan su luz una a la otra»
Ida Vitale
mansalva: cuántas luciérnagas
iluminándose unas [contr]a otras
—socavan la nada—
un bosque de cerillas crepitando
mascando para ser más luminosas
—ominosa la luz y su trasluz—
funeral paladar insigne reino
do nadie reina más que las demás
por competir al mismo tiempo
en ser
la última en arderse:
ay qué pocas luciérnagas
o ¡cuántas!
cuántas luciérnagas hacen mansalva
«el poeta que ilumina la palabra
pierde parte de la palabra»
Jorge Oteiza, Yo soy Acteón, 4
las luciérnagas sacan
de su más honda epidermis
un leve polvillo cuerdo
que las hace brillar
volar da igual
importa despedir
alguna luz indemne
que haga saber que están
vivas que quieren
que las quieran
solsticio
a punto de estallar
su plicio precipicio
brillar para existir

chús arellano (madrid, 1973)
Alterna las facetas de profesor, poeta inédito y ex-lexicógrafo. En su tercera acepción, redactó diccionarios durante algunos años, entre los que destacan un diccionario para una agencia de noticias, otro con el académico Ignacio Bosque —Redes—, y diccionarios visuales. Como profesor imparte clases de Lengua y Literatura, y lleva unos cuantos años facilitando talleres de poesía para niñxs, adolescentes y adultos. Por último, como poeta publica poco, pero lleva escrito bastante: mezcla poesía con nuevas tecnologías, le gusta la anonimia, lo colectivo y las minúsculas, ha estado buscando sextinas por fuertes y fronteras hasta conseguir publicarlas en una antología de la editorial Hiperión (2011), ha viajado a China para hacer poesía digital; además formó parte del grupo Estruendomudo, de la revista entonces, y ha intentado construir una página cúbica. Coordinador (junto a otrxs) del Zírculo Inestable de Tiza, o del festival Aqueteleo de Arnedo; asimismo ha desarrollado una vertiente plástica a través de la elaboración de fotocopias y poemas visuales, ha trabajado con Ignacio Miranda en varias acciones perfopoéticas y forma parte del seminario de investigación euraca. Está preparando, junto a Gian Pierre Codarlupo, una edición de la poesía visual de Felipe Boso.
¿Cómo surgen tus trabajos? ¿Cuál es el primer latido que inicia la vida de un poema?
Pueden surgir de una línea, o de un punto. Surgen sí o sí del lenguaje —lenguajeos—, de lo oído (roto). Repetición —repetición: algo que resuena— silencio.
El Libro de la revelación y el camino dice que «la labor de aproximar lo inconsciente a la parte consciente es una tarea que ocupa toda una vida». ¿Hasta dónde lo logras?, ¿quedas alguna vez satisfecho? O, lo que es lo mismo, ¿cuándo es el momento de abandonar un poema?
No lo logro: en ese no lograr está el poema. Si yo supiera cómo se hace un poema, no haría poemas. Un poema es un ser de completa incompletitud: nunca culminado, por tanto, en constante (re)comienzo/abandono. Conservado en sucesivas realizaciones (a ser posible performativas: (pero qué no es performativo…)).
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos, secretos u olvidados
Cuánto dura un castillo de arena en la playa. […] Un buen ecosistema poético es el seminario euraca: acabo de volver de la escuela de verano Plebeya (en Azala) y ha sido una experiencia bruta bruta. Se puede consultar todo el histórico en el blog del seminario.
4.- ¿Cuál es tu organismo vivo favorito?
No tengo favorit(ism)os.