elogio del giro
siempre, siempre, hacia el encuentro siempre
de asuntos gramaticalmente
indecibles, hasta descubrir
que llegan por donde nunca nadie ha hollado.
Y esta sucesión de giros al caer
las piedras sobre el agua
y esta infinita soledad.
Entre el símbolo y la respiración
queda el sonido de todos los labios,
besando el tiempo y las ideas.
Éramos giróvagas en aquel extravío
descubrimos romances.
Aquel estado de resonancia consiguió
que me quedara dentro del vuelo de tu risa.
escombros, escuelas y hospitales
sabíamos del tiempo a través de la risa
de los niños,
lo veíamos en la levedad
de las libélulas, en nuestra idea
de pensar los días.
Nos visitó la luz blanca, el estruendo,
el tiempo descolgado se clavó en nuestros labios.
De nuevo nubes y mañanas sin
miradas, los lugares mutilan
mientras rompe el nácar del mar
y el arrecife exhibe su aire inhabitado.
El sol solloza soledad humana
y la galerna agita los árboles.
La veladura del lenguaje
cubre de cristal las palabras.
la sombra de un juguete
la sombra de un juguete está llena de voces
blancas, pequeñas, como copos
de nieve, sin ventisca, cayendo, tiempo lento.
No se olvidan de nada, vuelven y nos devuelven
la lírica del tiempo ido
la leve luz que luce en esas horas.
Se extienden por el mármol y producen
los acontecimientos poéticos
que nos perturban al fin de la tarde.
Los tanques nunca llevan lirios
el viento que vigila nuestros acantilados
sabe que sus paredes están hechas
de restos de sucesos despeñados
de sueños verdes y posibles brechas
su mirada antigua
permanece observando las gaviotas
y sabe del estruendo de las olas
del sueño de la luz y de sus gotas
junto al silencio de las caracolas
desea que no desaparezcan más especies.
Nosotros mientras tanto
seguimos siendo heridos, albatros asustados
surcando el temblor de la belleza.
niebla
a veces vivo ávida de voz
no necesito vuelo
venteo el viento, ando por la niebla
del instante
esquivo la oquedad de las vagas ideas,
su repetición,
ordeno los centímetros del tiempo
protejo mi pisada
siento el palpitar de la lluvia,
todavía no llueve,
la humedad del silencio
se posa en mis párpados
voy hacia lo que ocurre
cuando los hombres giran la cabeza
desesperadamente.
(Inéditos)

María Torvisco
Autora del poemario Fractura (Cuadernos del laberinto, Madrid, 2015) y Fabricaba espejos y las calles se multiplicaban, en colaboración con Marisa Amador (Cuadernos del Laberinto, 2025).
Ha participado en varios proyectos colectivos: Esta boca es nuestra (Ediciones del Centro de Poesía José Hierro, 2005), El nombre de los peces (La Piscifactoría, 2009.) Plaquette poética-objetual en formato cartel (Ed. La Piscifactoría, 2010) y las antologías: In Absent(i)a (Nanoediciones, colección “Singulares-005”, 2011), IndignHadas (Unaria, 2012), Atlas poético. Viajeras del siglo XXI (Cuadernos del Laberinto, 2013), En legítima defensa (Bartleby, 2014) y ErotizHadas (Unaria, 2014)
¿Cuál es tu fuente nutricia?, ¿de dónde mamas? Descríbenos tu cadena trófica.
Mi fuente nutricia son las ideas, cualquier autor o autora que trabaje desde ahí me sirve de alimento. Comienzo por la idea, esta me genera imágenes que reclaman un orden escénico o, lo que es igual, una sucesión de significados.
¿Cómo surgen tus poemas? ¿Qué chispazo desencadena el primer verso? ¿Cuál es el primer latido que inicia la vida de un poema?
Los poemas surgen a través de la emoción y la razón de ideas que necesitan irse definiendo. Después, en mi proceso creativo, se desarrollan hasta construir un cuerpo poético.
¿Eres una escritora adaptativa, necesitas un clima, un biotopo concreto?
Soy de pensamiento lento, necesito lugares que permitan mi ritmo. El silencio y la lentitud están siempre detrás de mi proceso creativo. De ellos surge el sentido y también crean el lugar donde aterrizan mis significados. Necesito precisión, aunque partan de una emoción despeñada, al final siempre acaban silenciosos y lentos sino no soy capaz de ponerles nombre. Alguien dijo que en la pasión poética siempre hay un punto de razón. Ahí me veo explicada.
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos, secretos u olvidados.
Mi ecosistema artístico es un bosque de poesía, filosofía, ensayos poéticos y diarios o correspondencia de poetas que me interesen, también leo novelas, pero menos.
Mi último descubrimiento es Ingeborg Bachman
¿Qué animal/organismo vivo favorito?
Los peces.