Ana Méndez Escribano

Vértigo

No es la altura lo que busca el levitador, sino el vértigo.
Rafael Pérez Estrada

El acróbata ama el vértigo como el niño tensar la cuerda, rozar el límite, la línea roja
desde la que admirar el fuego sin llegar a quemarse. El piloto no busca la velocidad, es la
curva, la fuerza de inercia que lo arroje contra los márgenes. Son las fronteras las que nos
atraen, la intensidad que sentimos
al bordearlas.
Amar el vértigo,
esa vieja costumbre
de quienes nacimos sin alas.

De Palimpsesto (Tigres de papel, 2026)

Distancias

Podemos medir el espacio intervertebral,
también la distancia media
entre un electrón y el núcleo del átomo o los parsecs que hay entre nosotros
y aquella nebulosa cuya imagen
proyectábamos en el techo
antes de dormir.
Podemos calcular cualquier distancia
entre dos puntos,
pero todavía no hemos aprendido
cómo se mide el espacio que nos separa
de cuanto ya no existe,
cómo calibrar la distancia
cuando uno de los dos extremos se ha borrado,
ha desaparecido,
cuando quien sostenía el otro cabo de la cuerda
lo ha soltado.

De Palimpsesto (Tigres de papel, 2026)

Metapherein

La metáfora
se sustenta sobre el deseo de ser otra cosa, de estar en otro sitio. Pero de qué huimos
siempre si no es de la vida, de lo que habíamos deseado ayer, de nosotros mismos
Estar en otro sitio, como lo extraviado, como lo ajeno. Insatisfechos. Indecisos. Errantes.
Errados. La metáfora es el espejo de nuestra insatisfacción,
de ese atávico deseo de estar en otra parte,
de ser algo distinto a lo que somos.

De Palimpsesto (Tigres de papel, 2026)

Reseña literaria

En Reparar a los vivos,
De Maylis de Kerangal,
tras un accidente,
el joven Simon queda en muerte cerebral.
Sus padres acceden a donar sus órganos.
Tan solo piden a cambio
que en el último momento,
antes de la extracción,
le susurren sus nombres al oído

y le pongan la pista siete
en un reproductor de música.
El responsable del programa de trasplantes
cumple ceremonioso su promesa,
mientras el equipo de cirujanos aguarda.
Desde el punto de vista médico,
esta escena es absurda,
pues el chico ya no escucha nada,
hace tiempo que se desprendió del mundo.
Desde el punto de vista literario,
supone el clímax de la obra.
He aquí la poesía y su progenie:
los gestos que no sirven para nada.

De Palimpsesto (Tigres de papel, 2026)

Reseña artística

Exposición de Wilhelm Hammershøi.
Motas de polvo bailando en los rayos de sol.
Junto al cuadro, un texto explica
la ausencia de narrativa.
¿Acaso la poderosa historia de la luz
no basta?

Toda la belleza,
la poesía donde
nadie, donde
nada.

(Inédito)

Ana Méndez Escribano (Madrid, 1980)

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, cursó posteriormente
estudios de doctorado en Literatura comparada y obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados con una tesina sobre la obra de Cesare Pavese (Del oficio de vivir al oficio de poeta).
Su interés por la “literatura del yo” la llevó a investigar y publicar en 2009 el ensayo Identidad, lenguaje y pensamiento en la literatura del siglo XX (Editorial Pliegos), donde precisamente reflexionaba sobre las metáforas del ser (el espejo y la máscara).
En 2025 obtiene el Premio Marta Agudo de Genialogías, en su cuarta edición, con la obra
Palimpsesto, publicado por Tigres de papel. En ella retoma la cuestión de las metáforas del ser, explorando esta vez la de la identidad como un palimpsesto en el que se van reescribiendo, sin llegar nunca a desaparecer del todo, las diferentes versiones del yo que nos construyen.
Además, ejerce desde 2008 como profesora de Lengua castellana y Literatura en un instituto
de enseñanza secundaria de la Comunidad de Madrid.


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