Andrea Aguirre

a través
del lenguaje y su medida
el ave escarba
rapaz cada poema

ávida de todo
enfermedad intermitente
en la negrura del plumaje
esconde el vuelo

carroñera de las cumbres
más cobrizas

en su nido
aguardan las palabras

ave fugaz
como los ríos que crecen
en su estómago

en la grieta refugia
el silencio

caen tatuadas las nubes
sobre su pecho de pájaro
gigante

regurgita su dolor
y se lo ofrece de alimento
a sus crías

***

decir lluvia
decir lengua azul que ruge
toda voz es animal y resonancia

mansa línea de obstáculos
carrera de árboles
vientre encendido
por la brisa atroz de la mirada

ausencia es girar la esquina
y no ver el otro lado
de la calle

ausencia es no decir
abre la puerta esta noche
veremos caer estrellas
sobre la herida

habito silencios germinados
en el fértil aroma
del destierro

***

días silvestres de verano
las manos atraviesan las paredes

una voz pequeña se desvive
por tragar el último gemido

ruidos inquietantes en el techo
alimentan la rabia adormecida
que fluye como la nieve
diluida en el arroyo

los cuerpos traslúcidos descansan
en el calor acidulado de la siesta

como un impulso o un vértigo
así sucede el lenguaje

***

el bosque me advirtió de los peligros del asfalto
todas las enredaderas saben escuchar
los hilos invisibles de la historia

madre
arropa mis huesos tibios
mi cuerpo despoblado
ahuyenta la amenaza
de los días sin el idioma del cóndor
sobrevolando las grutas
de los mausoleos

viviste cien gestas en el gesto manso
de la caricia

me enseñaste palabras
madre
me ofreciste una lumbre que habitar

***

éramos alas inagotables

creadoras de un idioma esquivo
sonido purpúreo de la boca
liberada en la tierra

éramos rayos cruzando
la noche
ritmo tribal de las raíces
que crecen fecundas
sobre la hojarasca

éramos huellas permanentes
pieles de perfume asilvestrado

éramos rocas adheridas
al fulgor
de la inmortalidad

volveremos a ser la incandescencia
de un mundo acicalado sin flores

se hace saber
a los que portan el látigo perverso
la furia comienza
donde acaba la doma

Andrea Aguirre (Buenos Aires, 1980)

Licenciada en Pedagogía y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Complutense de Madrid, en la que realizó asimismo un Máster en Estudios Literarios.

Ha publicado varios poemarios, entre ellos: La infancia suicida de Verónica Qué (Ártese quien pueda, 2013), El mapa de la existencia (Tigres de Papel, 2015), Mujer frente al caos (La Penúltima, 2017), La cicatriz y la huella (BajAmar, 2023), El mes de la bruma (RIL, 2024, en coautoría con Rubén Romero Sánchez) y Manual para sobrellevar el fin del mundo (RIL, 2025).

Sus poemas han aparecido en diversos medios literarios, así como en las antologías Voces del Extremo. Poesía y resistencia (Amargord, 2013), Por un puñado de poemas (Playa de Ákaba, 2016), Refugiados (Playa de Ákaba, 2016), Liberoamericanas (Libero, 2019), Somos (Tigres de Papel para Genialogías, 2020), Hijos del viento (Somos Galgos, 2021) metAMORfosis (Centro de Igualdad de la Zubia, 2023) y Palabra ya horizonte (Lastura, 2024). 

Ha colaborado como antóloga en el libro Vientos verdes. Genias de la poesía (Pintar-Pintar en colaboración con Genialogías, 2025), dirigido al público infantil.

En la actualidad, trabaja en la sede española de RIL editores y es miembro de la Asociación Genialogías, dedicada a la difusión de la poesía escrita por mujeres.


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