a través
del lenguaje y su medida
el ave escarba
rapaz cada poema
ávida de todo
enfermedad intermitente
en la negrura del plumaje
esconde el vuelo
carroñera de las cumbres
más cobrizas
en su nido
aguardan las palabras
ave fugaz
como los ríos que crecen
en su estómago
en la grieta refugia
el silencio
caen tatuadas las nubes
sobre su pecho de pájaro
gigante
regurgita su dolor
y se lo ofrece de alimento
a sus crías
***
decir lluvia
decir lengua azul que ruge
toda voz es animal y resonancia
mansa línea de obstáculos
carrera de árboles
vientre encendido
por la brisa atroz de la mirada
ausencia es girar la esquina
y no ver el otro lado
de la calle
ausencia es no decir
abre la puerta esta noche
veremos caer estrellas
sobre la herida
habito silencios germinados
en el fértil aroma
del destierro
***
días silvestres de verano
las manos atraviesan las paredes
una voz pequeña se desvive
por tragar el último gemido
ruidos inquietantes en el techo
alimentan la rabia adormecida
que fluye como la nieve
diluida en el arroyo
los cuerpos traslúcidos descansan
en el calor acidulado de la siesta
como un impulso o un vértigo
así sucede el lenguaje
***
el bosque me advirtió de los peligros del asfalto
todas las enredaderas saben escuchar
los hilos invisibles de la historia
madre
arropa mis huesos tibios
mi cuerpo despoblado
ahuyenta la amenaza
de los días sin el idioma del cóndor
sobrevolando las grutas
de los mausoleos
viviste cien gestas en el gesto manso
de la caricia
me enseñaste palabras
madre
me ofreciste una lumbre que habitar
***
éramos alas inagotables
creadoras de un idioma esquivo
sonido purpúreo de la boca
liberada en la tierra
éramos rayos cruzando
la noche
ritmo tribal de las raíces
que crecen fecundas
sobre la hojarasca
éramos huellas permanentes
pieles de perfume asilvestrado
éramos rocas adheridas
al fulgor
de la inmortalidad
volveremos a ser la incandescencia
de un mundo acicalado sin flores
se hace saber
a los que portan el látigo perverso
la furia comienza
donde acaba la doma

Andrea Aguirre (Buenos Aires, 1980)
Licenciada en Pedagogía y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Complutense de Madrid, en la que realizó asimismo un Máster en Estudios Literarios.
Ha publicado varios poemarios, entre ellos: La infancia suicida de Verónica Qué (Ártese quien pueda, 2013), El mapa de la existencia (Tigres de Papel, 2015), Mujer frente al caos (La Penúltima, 2017), La cicatriz y la huella (BajAmar, 2023), El mes de la bruma (RIL, 2024, en coautoría con Rubén Romero Sánchez) y Manual para sobrellevar el fin del mundo (RIL, 2025).
Sus poemas han aparecido en diversos medios literarios, así como en las antologías Voces del Extremo. Poesía y resistencia (Amargord, 2013), Por un puñado de poemas (Playa de Ákaba, 2016), Refugiados (Playa de Ákaba, 2016), Liberoamericanas (Libero, 2019), Somos (Tigres de Papel para Genialogías, 2020), Hijos del viento (Somos Galgos, 2021) metAMORfosis (Centro de Igualdad de la Zubia, 2023) y Palabra ya horizonte (Lastura, 2024).
Ha colaborado como antóloga en el libro Vientos verdes. Genias de la poesía (Pintar-Pintar en colaboración con Genialogías, 2025), dirigido al público infantil.
En la actualidad, trabaja en la sede española de RIL editores y es miembro de la Asociación Genialogías, dedicada a la difusión de la poesía escrita por mujeres.
¿Cuál es tu fuente nutricia?, ¿de dónde mamas? Descríbenos tu cadena trófica.
Me nutro de todo lo que experimento con los sentidos. La inspiración nunca surge de la nada. Para escribir, de lo que más me alimento es de las lecturas, del cine, de la música, del arte, de la memoria vital, del mundo que me rodea… A veces creo que escribir es también una forma de desintoxicación, porque puedo llegar a saturarme muy rápido y la escritura me permite generar una burbuja protectora en la que reconstruirme.
¿Cómo se gesta tu escritura? ¿Nace ya como un ser completo o ha de ser incubado al calor de otros mundos?
Siempre la escritura parte de algún lugar, generalmente inconsciente, en el que se hayan dado las condiciones óptimas para la gestación. En ocasiones, los poemas nacen ya completos durante el proceso de creación; sin embargo, en estos casos, es muy probable que se hayan estado incubando en ese lugar misterioso durante un tiempo indeterminado, que pueden ser días o incluso años. Puedo estar largos períodos de tiempo sin escribir, pero sé que en realidad los poemas se están gestando en mí hasta que se materializan cuando están preparados para salir al mundo. Entonces, cuando ocurre ese momento en que los poemas han tomado su forma en el lenguaje de las palabras, puedo estar días o semanas escribiendo sin parar.
¿Eres una escritora adaptativa, necesitas un clima, un biotopo concreto?
Necesito luz, calidez y silencio para escribir. Puedo escribir sin estas condiciones, pero entonces no soy capaz de entrar en esa especie de estado de trance, esa experiencia de tiempo detenido que genera el placer de escribir poesía. También necesito estar en un lugar en el que me sienta cómoda y en el que no haya mucha gente alrededor. No podría escribir, por ejemplo, en un autobús o en un restaurante. Pero más que el lugar, me condiciona el momento. Necesito estar bien para escribir, estar en calma. Los momentos de emociones intensas me paralizan.
¿Cuál es tu diario de lecturas, tus referentes, poéticos o no, en estos momentos? ¿Qué ecosistemas artísticos, lugares escondidos o secretos nos querrías recomendar?
Me gusta leer cosas muy diferentes entre sí, ir de una época a otra, de un estilo a otro… Tengo muchas lecturas de cabecera que siempre están ahí (Alejandra Pizarnik, Chantal Maillard, Emily Dickinson y un larguísimo etcétera), pero últimamente mi jardín secreto lo encuentro en las obras divulgativas sobre ciencia y filosofía. Me gusta explorar diferentes ramas del conocimiento y todo termina siempre penetrando en la escritura creativa. No soy muy amiga de hacer recomendaciones, creo que la selección de lecturas o referentes es algo muy personal, pero sí opino que es imprescindible ampliar horizontes y no quedarse solo con lo que está de moda o lo que vende más. Por ejemplo, hay muchas pequeñas editoriales que están realizando un trabajo increíble construyendo catálogos de mucha calidad que no se encuentran fácilmente en las librerías. Hay que indagar y no quedarse únicamente con lo que está en los expositores o en las redes sociales.
¿Cuál es tu animal/organismo vivo favorito?
¿Podríamos considerar el universo como un organismo vivo?