Esther Veintimilla

En sus manos
toda la claridad inmóvil,
animal doméstico
que acerca su lomo herido.

Ella,
esbelta como una espiga de luz,
zurcía cada hilacha
de la tarde.

Todo fue en vano,
madre.
No hay sutura
que repare la extinción.

……………………………………

La curvatura perfecta de la alegría
es
nuestro nido legítimo.

Pero volvemos al mar,
a su atávica sed
de naufragios

volvemos

ciegos de sal.
………………………………..

Si hay un lugar intacto,

intacto de lluvias,

de tiempo,

de muerte.

Si hay un lugar intacto,
allí
no podemos regresar.

Aunque desenterremos
los huesos de la tarde,
aunque el grito del vencejo
rompa las esferas desgastadas.

Allí

ya no hay nadie.
………………….

(De LLUVIA ILESA, Ed.Tigres de Papel, 2022)

cómo nombrar en este mundo con esta sola boca
Olga Orozco

Una boca de agua
dice casa
y la palabra cae, se hunde
hasta la ceniza.

Dice hambre,
dice sed
y huye la palabra
y queda
el hambre,
queda
la sed.

Boca de agua – raíz del aire

Cómo nombrar este mundo
de memoria ciega.
………………………………..

No hay manos suficientes
que contengan un mar
desbordado de muertos,
manos azules que
arranquen la sal
de los ojos.

Mira el diafragma del agua
moverse infatigable:
aún respiran
                              los ahogados.

(De CON ESTA SOLA BOCA, Edicions 96, 2025)


Siento un respeto y amor absolutos hacia cualquier ser vivo. Cada vez admiro y me asombra más la Naturaleza. Todo es un hermoso regalo que el ser humano no sabe apreciar. No sabría decidirme por alguno de ellos. Tal vez el colibrí por su belleza y discreción; o el árbol, un ser inofensivo y generoso que sostiene la vida. Pero si vamos más allá de lo tangible, la lengua también es algo vivo y poderoso. Yo amo las palabras (es la materia prima de la poesía) y cuando escribo encuentro el único lugar de libertad y resistencia.

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