Triple de mujer
Hoy sin motivo pensaba
que si no fuera mujer quisiera…
ser edredón de plumas,
pañuelo limpio,
sábana de hilo doblada.
Y no es que no acepte mi situación,
pero si pudiera elegir de nuevo
sería escalinata,
columna de mármol de Carrara,
pequeño pedestal.
No está mal ser mujer,
pero quiero decir
que si un día abandono mi ejercicio,
elegiría ser entonces caldo caliente
pan recién hecho
y queso con miel.
Es por nada y por vértigo
de soñarme cucaracha.
De Cisne en prácticas (Vitrubio, 2017)
Inventario
Está la casa llena de aparatos
(la garganta, de carne, no se enchufa).
Teléfono fijo: está
como si no estuviera.
Portátil: está
y duerme en la cama principal.
Televisor: está
apagado o sueña que en inglés también lo entienden.
DVD: está
y está aburrido.
Minicadena: está
y de pequeña apenas molesta.
Exprimidor: está
y lo vieron hacer zumo de naranja.
Batidora: está
y vive en nostalgia de Juan y puré.
Frigorífico: está
y enfría el vino o lo congela.
Lavadora: está
y tiñe con amores los aromas.
Lavavajillas: está
sin saberse nunca en la medida.
Aspiradora: está
pero los echa en falta.
Microondas: está
preparado, al minuto,
con un marco que embellece y que flojea.
Horno: está
con la receta dentro, pero el bizcocho no aparece.
Voy a probar a meter la cabeza.
Qué llena está la casa de aparatos.
De Escombros: casa museo (Vitrubio, 2019)
Patio de niño sin patio
Los patios del colegio de algunos niños
no tienen niños
en el patio.
Niñas y niños corren invisibles
en los ojos de un niño que camina
por el patio.
Pero el patio del niño
está lleno de palos,
de bolsas vacías de gusanitos,
de bolas pequeñas de papel de plata
y de huertos con lechugas y fresas.
Por eso el niño del patio
sin niños
recoge de la mano de su madre
palos pequeños, bolas plateadas
y puede que el rabito de una fresa.
Los dos después en casa,
lejos de la ausencia infantil,
fabrican los mapas de patios habitados
por trocitos de lana, por palillos
de piruleta y patio.
Así, con pegamento en cartulina
mira el mundo. Y el patio
a la carpeta, que se seque.
De Educación inclusiva. El sueño de una noche de verano (Octaedro Educacin, 2019).
niño seta
niño seta de los océanos
tiburón distraído
selenita
habitante solo de la galaxia
flash el niño subido
flash el niño lector
flash y medidas del niño
sin ruido de fondo
padre y fungicultor retrata
y enfoca seta
sonríe amanita de madre
que lagrimea y densa su saliva
holograma que fuerzan las costumbres
de la micología
el niño champiñón
mudo de sus raíces en la playa
posa flotante
muestra
que no sabe que es letal su presencia
en la foto de una seta tan sola
mañana habrá cosecha
revuelto de boletus
amores vómitos retratos
con huevos de gallina de corral
madre lo recoge en la cesta
y en la puerta del cole
otra vez repartiendo esporas
preparando el álbum del hijo seta
se pregunta
si sabrá finalmente si vio una beluga
por la noche
salva al niño de la foto
sin hojas ni raíces
por la noche dormidos
riega en el escombro de ese huerto
por la noche hongo visionario
lo abrazará en la carne y en el pelo
y un pijama de higuera
De paradojas y para Juan (El sastre de Apollinaire, 2021)
revelación
era en viernes
de enero y era
un trote manso
y era un tranco lento
el caballo bayo
y era al paso paso
y cuando era ya
ya no estaba allí
ingentes fracciones de tierra como testigo
ay la madre de la madre
el tercio de los hijos de la madre de la madre
y sus hijos también hasta siete mil
certificaron belleza miríada de nubes y profecía
habrá duelo con el cambio de estación
se le caerán las plumas finas para siempre
y le cortarán el pelo como a un hombre
lo que veas escríbelo en un libro y envía
el que tenga ojos que no olvide
el caballo bayo
caballo ligero
cierra los cajones
un paso
otro paso
y era como era
alcanza a la voz del primer sello
cuando el árbol de la vida afina tribulación
pezonera pañal canastilla
lo que era ya no es y se renombra
sesenta y ocho centímetros número veintitrés
si es que crece tanto
escríbelo en un libro que recuerden
que te amaba como ladrón en vela
pasa ese caballo
y con el casco aplasta
chupete y abrazo
trote bayo trote
y ya no
es lo que era
con todo calendario se arrebata una corona
se machaca un cetro
no puede el colirio refrescar la pérdida
suavizar la calentura qué tibieza el tiempo
qué punto final en cada punto
porque otro invierno será otro en el trono
jaspe cornalina esmeralda
no hay cereal en el plato
cuando los dientes mastican
ramonea arrullo
pisa fuerte el casco
dónde la herradura
hiere
del caballo bayo
qué era
qué era
degollada perdida en reverso y anverso
corderita
los higos verdes
caen
los triciclos
caen como las estrellas
no habrá sello para la frente del niño
que corre en manantiales sin salida
la piedra el fuego la langosta
no es ya la primera vocal no son ya las letras
ya no será la regularidad del verbo
ni un rey ni un león enjugarán tus lágrimas
jacinto para el tiranosaurio
azufre en la casa de los cabritillos
el cuarto caballo
se planta a galope
y es
y es
bocado de niño
treinta y seis los dientes
qué brida
ni qué manada sujeta
el niño en el ciego
bayo ese caballo
mata
mata
mata
no supimos arrojar de tu cuarto al dragón
que persigue el onceno de tu nombre
hemos repartido otros juguetes
escribimos en un libro que eras que no serás
y el fin del mundo
Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el tiempo está cerca. Ap 1:3
De paradojas y para Juan (El sastre de Apollinaire, 2021)
Gemma Serrano (1973)
Es poeta, licenciada en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura en un instituto público de la Comunidad de Madrid. Le interesan los árboles, los caracoles, los adolescentes y los seres vivos en general. Ha publicado los poemarios Cisne en prácticas (Vitruvio, 2017) Escombros: casa museo (Vitruvio, 2019) y paradojas y para Juan (El sastre de Apollinaire, 2021); ha colaborado con otros poemas en el libro Educación inclusiva. El sueño de una noche de verano (Octaedro, 2019) y ha participado en las antologías Mar sin fronteras. Antologia liquida di poesia spagnola contemporánea (Stilo Editrice, 2021), Enciende una luz. Palabras desde el cáncer (Lastura, 2021) Rojo-Dolor (Renacimiento, 2021) y Poetas en un balcón que da al Mediterráneo (Casa de la Poesía en Marruecos, 2025). Pertenece a la asociación feminista de mujeres poetas Genialogías. Su color preferido es el azul y le conmueven las margaritas y las malas hierbas.
https://www.facebook.com/gemma.serranorodriguez.3
¿Cuál es tu fuente nutricia?, ¿de dónde mamas? Descríbenos tu cadena trófica.
Lo primero que hago nada más despertarme es desayunar y leer el periódico. A partir de ahí cualquier cosa sucede entre proteínas, vitaminas e hidratos. Este comienzo me mantiene alerta en los ascensores, en el baño o en el súper, que es mi almacén poético preferido. Soy muy básica: solo necesito agua, luz y frutos secos de marca blanca.
¿Cómo surgen tus poemas? ¿Qué chispazo desencadena el primer verso? ¿Cuál es el primer latido que inicia la vida de un poema?
Viene un arañazo que se ilumina en la sintaxis; entonces, hay poema.
¿Eres una escritora adaptativa?,¿necesitas un clima, un biotopo concreto?
Después del arañazo, me basta con una silla, un teclado y una pantalla. A partir de ahí el curso es impredecible.
¿Cuál es tu diario de lecturas, tus referentes, poéticos o no, en estos momentos? ¿Qué ecosistemas artísticos, lugares escondidos o secretos nos querrías recomendar?
Mi diario de lectura es caótico y olvidadizo. Supongo que se van creando surcos en las teclas y que permanecen ritmos, imágenes o direcciones cambiantes, que no habitan en mi consciencia en la mayoría de las ocasiones.
Llevo muchos años siendo alumna en los talleres de la Fundación Centro de Poesía José Hierro de Getafe, donde me he ido fabricando poeta y donde he descubierto tanto y tantas que desconocía. Sin embargo, mi infancia es tozuda y a pesar de las Ángela Figuera, de las Sharon Olds o de las Anne Carson, con quienes no he podido crecer, en todas las estaciones me resuenan jarchas, villancicos, cantigas y romances. Y Garcilaso de la Vega a diario.
¿Cuál es tu animal/organismo vivo favorito?
Mi hijo: Juan.
