Porque no encallamos escuchando la rotura en cada número, trepamos por las líneas que conforman el cuerpo escrito, el ascenso y descenso respiratorio nos mece, nos hace merecedoras de la escucha, las voces y palabras traducidas a la lengua del silencio y a su núcleo susurrante.
Porque el siete es la rotura del enganche, del tropiezo, de la separación repentina inesperada.
Así el número siete, el del desgarro en el síncope y el silencio, se apodera del instante y nos permite el latido que crece, el ahogo que desmaya, el parpadeo del susurro.
Nos permite, además desde este siete, una cierta oralidad ya en boca del poeta recitando algún poema. Una suma de sentidos degustando su acrobacia.
Las secciones como siempre cajoncitos en los que se guardan estos astros convocados:
Desde #LasRazonesdelaOrquídea, Luz Pichel nos glosa de palabras resistencia, de fonemas y grafías que provienen de cortezas y de mantos, que restauran el lenguaje y lo cubren de abundancia en su latencia.
Los poemas de Ignacio Miranda hacen parada y fondea en las raíces de #Micelia. Nos capturan en sus redes y macera entre las láminas de versos su cadencia, otorgando eternidad en cada capa, permitiendo el edificio de nutrientes.
En #PantalonesdeQuimeras, rellenando la sugerencia a sus espaldas, congelando el movimiento presupuesto la quietud y el desenfoque de María Tudela acepta una invitación. La instantánea inconsistente y la verdad, las imágenes calladas que conversan y proponen el vacío nevoso de la bruma. Es la niebla inacabada que provoca la emersión de lo invisible, fogonazos y fotopsias reguladas, emulsiones que recogen escrituras de la luz.
Ángelo Néstore y las preguntas de Salomé Ballestero. Escribir desde y de otros márgenes, su visión de editor y de poeta, la disensión como presencia y actitud, con pronóstico de palabras deseadas. Una entrevista de acercamiento, de visión: la queer, la no binaria, una parte más de esta diversidad que disfrutamos dentro de #Elingeniodelescarabajo.
Y seguimos en secciones: dos poetas que se arraigan en #CompañíadeMarimos, dos. Dos mujeres escribiendo con dos ejes, con dos daños y con más: enfermedad, hijos no-natos, péndulos de pérdidas y cadencias dolorosas e insistencias. Clara Comas Barenys y Maijo Mora son, escriben, comparten, nos brindan, nos acercan.
En #Mirtohermético escribe Marisa Bello sobre la irrupción del silencio. El silencio como terreno imprescindible para la generación de lo poético, la pausa, la claridad y el mutismo, los huecos y el núcleo al que se llega solo cuando no se va a su encuentro. Accesible desde la voz pero cuya caricia efímera es luz iluminando al apagarse, encendiéndose al huir, acompañando la soledad compartida, convocada sin siquiera haberlo sido.
Terminamos con la hidratante siempre acuosa #Gotasdeagua, haciendo desaparecer la coma de la mano y la pestaña de Pilar Trol.
Ante fechas difíciles e incomprensibles virajes, solo la poesía debe ser incompresible y sacudida silenciosa, que suene, que suene como Anfibia con su siete, otro número, otra entrega, la misma fecha, otra construida: disfrute, resguardo, y albergue.
Y ahora aportando nuevos timbres.
Marisa Bello
Consejo editorial Anfibia