El poder del movimiento nos domina, nos empuja. Una gota que cae es movimiento, el rodar dificultoso de huevo fresco. El insecto que dibuja una elipsis.
La gota empapa contra la tierra, el huevo roto expande su disco germinal, su embrión futuro. La elipsis del insecto, sin embargo, dispara el pensamiento.
Cada poder que se ejerce nos desarma, pues la belleza o la destrucción nos desarman. Así, en ocasiones, el movimiento impele la parálisis, pues la posibilidad de la paradoja siempre está inserta en la palabra. Así nos insertamos en un número más, el doce, en una paradoja anfibia: ser patas, ser salto, salpicar.
Y es en este doce donde decimos:
Noni Benegas es una orquídea. Nos florece en su pistilo: estigma, estilo y ovario admiración. #lasrazonesdelaorquidea
#Micelia nos acerca a Sofía Castañón, en un vaivén de muelles norteños, donde el cantábrico se planta con contundencia y llingua de humedad plena.
En #Compañíademarimos son dos, el dos del doce, una dupla esférica maridadas en té y cerveza: Karim Hauser y Quino Romero. Exotismo y barrio contrapeados.
#Pantalonesdequimeras con Aïda Gómez, una travesía por la tinta de los árboles.
Víctor Pérez nos dice No temer a Darwin, escritura asombrosa de munición automática en una selva confusa. #elingeniodelescarabajo.
Y para terminar #MirtoHermético. Abrimos el arca de los cuerpos. Un muestrario del único lugar, de la única materia que escribe y se escribe.
Este es el poder del movimiento, de la resiliencia de las teclas que se hunden y nos crean. De las gotas, de los huevos, de la elipsis, del cimbreo.