Hay un puente que, bien sabemos, nos conduce a ese otro lado. El puente está hecho de materia indeleble, pues al cruzarlo desaparece, es la ida al lugar del ensueño, o puede que de la congelación. El nombre se lo pones tú.
Eso son las uniones, la ilación. Conexiones que se muestran solo en el momento preciso e imprevisible de la clarividencia, del enigma resuelto en forma de puño o rasgadura, en la luminosidad aparente, incluso pudiera ser en la abundancia.
Ahora, en tiempos de alarde de desapegos, de soltar, de no aferrarse, las definiciones de la palabra se vuelven más necesarias, la precisión con la que hemos de hablar pues no hay inocencia: puente o túnel, hilo o cáñamo, avance o escape.
Huir del afecto o de la dependencia; desapegarse.
Nosotras seguimos apegadas a anfibia, a su temperatura poética que nos reconforta. No soltamos, abundando con tesón y cuidado en la proliferación, en la crianza, engrosando las redes. Y, de este modo, se presenta el número 13, dos años de saltos y salpicaduras, de estímulos que no son dificultades sino entusiasmo, logros, generosidad, la belleza de colaboración, de cooperación entre palabra y enunciación, entre boca y papel: La apuesta, el acierto y la equivocación: el aprendizaje. También los puentes cruzados, territorios por explorar y también aquellos a los que regresar.
Recojemos a nuestras doce orquideas de estos dos años de trabajo en un especial #Lasrazonesdelaorquidea, un poema y una pregunta de cada una de ellas.
En #Micelia nos acompaña Eva Chinchilla con diálogos que fluyen de dentro afuera, allanando el camino hacia la compartida experiencia del momento común.
#Encompañiademarimos contamos con dos voces de actuales genias: Ana Méndez Escribano y Esther Veintimilla, dos poetas premiadas, dos bocados de poesía escrita por mujeres, dos descubrimientos.
Eugenio Ampudia nos rodea de arte y poesía, verde, frondosa y delicada. Preguntas, sonidos, espectáculo sin lindes: un exceso de maravillas y creación es nuestro #Pantalonesdequimeras de este número.
#Mirtohermético es una aproximación enriquecida de oriente: poesía china, india y japonesa. Mujeres tejidas por Salomé Ballestero que nos conducen, como suele, a los umbrales: de otros conocimientos, de otras relaciones de lo humano, de lo trascendente desde otras épocas con las que seguimos teniendo un anclaje casi orgánico y una comisura que entre el antes y el después.
En el #IngeniodelEscarabajo Marisa Bello copia y pega, cose un botón para el ojal de la escritura no-creativa, y así va proponiendo un patrón para una nueva prenda con la que abrigar otras maneras literarias, con las que crear, construir un nuevo contexto, una carcasa literaria para lo preexistente: una suerte de reciclaje de textos.
Tanto para el que cruza como para quien no lo hace, para quien se queda observante como el que camina, para todos los que estamos en la duda, en el cuestionamiento, para todos siempre hay una anfibia, una charca, un nenúfar, un horizonte al que dirigirnos.
Marisa Bello
Consejo editorial Anfibia