LA BASTARDA
Encuentra su final sobre un calor de asfalto
la culebra bastarda
(también la serpiente de escalera)
Se ha movido en un entorno dócil, campo domesticado
que no es
suficiente calor
para su piel espesa.
Busca el alquitrán.
Pone a prueba
sus miembros eludidos
(solo es visible su literalidad
hasta su muerte humana
por descuido y paisaje)
Ahora alza su cuello,
es
un remedo de cobra con forma de pregunta.
El ofidio ahora es
animal petición
(antes era tambor y silabeo
era casi correr)
y ahora se da la arrogancia de la parada.
La bastarda
repulsa
y existe alrededor, entorno donde ella es la señal.
Transcurre
del columbario a fotos del desembarco
(no existe antecedente de la paz)
el tiempo en que la orquesta
acompasa el corazón con la batalla, anima
hacia la muerte,
el alquitrán
Es el final, y la bastarda goza
el calor seco.
ÁNGEL AZUL
Yo soy quien te disfraza de payaso.
Te hace avanzar
sobre la tarima hasta el proscenio y
frente al pueblo que exige tu desnudo,
cloquear hasta el grito.
Te he despojado de lo que habría sido tu bondad.
En tus islas se consiguen esclavos.
Bajo la trampilla
hay chillido y hay canto
de llamada
(compones melodías).
La embocadura es el lugar de la venta.
El tratante tensa vuestros labios,
exhibe vuestros dientes
(carcajada-rigor)
después de desvestiros.
FRANKENSTEIN (AGENESIA)
“Frankenstein” es una novela
sobre la soledad. Deseo
de una criatura intacta no nacida
abocada al empeño
de la cesura.
No recibir ni dar la bienvenida.
No iniciar.
No devenir.
Maldición de
ser el cuerpo constante.
Mary, están aquí
las galeras del frío.
Las letras blancas.
Ya camina
tu formidable y alba deformidad
sin nombre ni madre.
Lo que fue una promesa.
Suma de varios hombres
(cómputo de vanas esperanzas),
cómo no odiar
a los que pueden ver.
A los reflejos.
A los amantes y a los amados.
Cómo no perpetuarse en la rapiña
(el glaciar es
ausenciade ave-augurio),
en la responsabilidad de aquellas muertes,
cada particular ejecución.
La insistencia que nutre cada mito.
DUNA
la duna como único atractivo de la provincia
la preservada arena sedentaria su jarra verde
una jarra plana no hecha para contener agua un pez plano lineal de frente la sola existencia de
los lados que se tocan por dentro mismo flanco de pez mismo flanco de jarra el flanco y su
reflejo y nada dentro perfil de pez que nada con su inverso
sin pigmento el costado sobre el que duerme
sin pigmento en el costado que le camufla
dos ojos en un lado
una jarra sin agua un pez nada de lado una ordenanza pública disuade
pisar la arena erosiona la arena y así la belleza de la provincia
si hubiera un pinar enterrado en esta duna armadura de pinos que sostienen la arena un
centenar de pinos armadura con su madera blanda mantequilla copas que asoman manos de
agujas verdes
nombrar las partes de las piedras que asoman adivinar las formas enterradas
esta versión del viento
una butaca roja y un gran cepo a los pies reposapiés en ocho atemporal
oscuro un compresor voraz prestidigitador y dos cajones
tras el respaldo un órdago si pudiera llenar la habitación
un caracol en sombra
esta promesa autómata que habita el campanario se pone en evidencia si trata de bailar
arena aquí también hay hombre
retráctiles ojos de caracol
una maceta su diminuta plaga indestructible su conducta su ética
su castigo doméstico y divino la cercanía mayor a lo invisible
están muertos y no hay donde enterrarlos
el olor como plano de la provincia
en las ventanas partes de la duna
los cuerpos enterrados verticales
LOS VOCABLOS INGENUOS
Es la hora de los ojos abiertos sobre la hierba,
manto devorador de la memoria,
máscara pintoresca de la muerte.
Llega el caballo de la memoria y de la muerte.
Regresa tu caballo.
Su lengua exhausta tira de la boca.
Es tuyo el tejido rígido de lilas.
Conoces el vestido. Cada paso.
Cómo aumenta.
Cómo se encoge el cuerpo en su mitad.
En qué país estás.
Qué hora. El nombre de qué rey.
El trazo torpe vuelve, los números
se agrupan y arrinconan.
Dilapidan honor.
Se trasvasan la mínima importancia.
Contra la obcecación, la tierra
tiembla. Se hace hueca. No
evitas su vacío.
(Relinchos y, del otro lado, los discursos brillantes).
Decreces
hasta que incluso mueren
los vocablos ingenuos.
De La isla ungular. Fábulas e incursiones (BajAmar, 2024)

María Solís Munuera (Madrid, 1976)
Licenciada en Bellas Artes y Economía, trabaja en la Red de Bibliotecas Públicas de
la Comunidad de Madrid.
Su último poemario, La isla ungular. Fábulas e incursiones fue publicado
Bajamar en 2024. El primero, Mortífero, ingenuo y transparente (Vitrubio, 2014),
resultó elegido por la Asociación de Editores de Poesía entre los libros recomendados
de ese año.
Sus poemas también pueden encontrarse en revistas (Revista Aúrea, Nayagua,
Cuadernos del Matemático) y en antologías como In Absentia (Nanoediciones,
2011), Último ahora (Izana Editores, 2013), las correspondientes a diversas
ediciones del festival Voces del Extremo o En legítima defensa. Poetas ante la
crisis (Bartleby Editores, 2014). Ha participado en encuentros de poesía nacionales e
internacionales (Ecuador, Francia, Puerto Rico, República Dominicana o Bélgica).
Forma parte de la asociación feminista de mujeres poetas Genialogías.
Facebook: https://www.facebook.com/maria.s.munuera
Instagram: @munueram
https://eldobledeldentista.blogspot.com
¿Cuál es tu fuente nutricia?, ¿de dónde mamas? Descríbenos tu cadena trófica.
Del día a día. Lo cotidiano. La familia. El mandato. Lo impostado. Lo social y la
tradición como cargas. Qué somos sin la culpa y la obligación. La libertad posible.
El imaginario para ello varía, pero como dieta básica y primigenia, mezclando
géneros y épocas en un totum revolutum: primero, Kafka; David Lynch -mucho
David Lynch-; Louise Glück, Sharon Odds (en especial Satán dice y El padre),
Anne Sexton, Sylvia Plath, Cuervo de Ted Hughes, William Blake, Saint-John
Perse, W. C. Williams, Wallace Stevens, E. E. Cummings, Emily Dickinson,
Alejandra Pizarnik, La balada del anciano marinero de Coleridge; Melville, Conrad,
el gótico sureño; el expresionismo alemán; la Biblia y otros textos sagrados;
Shakespeare; los cuentos infantiles; mucho relato corto: Carver, Cheever, Munro,
Cortázar, Schweblin, Enríquez, Marie Luise Kaschnitz, Flannery O’Connor, Grace
Paley, Kay Boyle, el Bosco, la pintura flamenca, Goya, siempre Goya; cualquier
bestiario, Jung, Anish Kapoor, Paula Rego, Diane Arbus, Vivian Gornick, Annie
Ernau, el teatro del absurdo; Angélica Liddell, Camus, la Duras de La vida material
y El dolor; el cine de Dreyer; las creaciones de Pina Bausch, Akram Khan, Bobbi Jene
Smith (quise dedicarme a la danza: era malísima y lo dejé, pero ella eligió
quedarse), Bresson, Buñuel, Hitchcock, Unica Zürn, Francesca Woodman, Louise
Bourgoise.
¿Cómo surgen tus poemas? ¿Qué chispazo desencadena el primer verso? ¿Cuál es
el primer latido que inicia la vida de un poema?
Surgen de sentarse a escribir. No como disciplina, que no la hay -aunque sí para
corregir-, como tampoco revelaciones, inspiración inesperada. Comienzan por una
necesidad y un saber que la escritura está y hay un deseo de encontrarla. Ni la una ni
la otra se encuentran definidas en principio, pero según se avanza pueden tomar
cuerpo. Si hay suerte.
¿Eres una escritora adaptativa, necesitas un clima, un biotopo concreto?
No busco un sitio concreto pero, si pienso en los lugares donde escribo con más
frecuencia, suelen ser de dos tipos, muy diferentes entre sí (voy de lo más íntimo a lo
más extraño): uno, en casa, en el cuarto más pequeño, recóndito y aislado: uno sin
ventanas, ciego, en una butaca, en una postura que asustaría a cualquier fisioterapeuta
-odio escribir en una silla frente a una mesa con la espalda bien colocada-, o en la
cocina, minúscula y queda a un patio interior; el otro, en un no-lugar, amplio y
aséptico, como un aeropuerto. También en la habitación de un hotel -mecanismo de
reiniciación en temporadas malas-: acabo de descubrir que a Carmen Martín Gaite
compartía este gusto por los hoteles, compañía que me agrada sobremanera en esta
rareza mía-.
¿Cuál es tu diario de lecturas, tus referentes, poéticos o no, en estos momentos?
¿Qué ecosistemas artísticos, lugares escondidos o secretos nos querrías recomendar?
Aparte de los mencionados arriba, a los que siempre vuelvo y que continúan siendo
materia de descubrimiento, ahora mismo estoy devorando a Rebecca Solnit: leo
Recuerdos de mi inexistencia, quiero regresar a Los hombres me explican cosas,
están listos Wanderlust. Una historia del caminar y Una guía sobre el arte de
perderse y después de ellos seguiré con lo demás que haya traducido al español y
buscaré el resto en inglés. Podría asumir caminar y perderse como leitmotiv. Sin
remordimientos. Tan a gusto y sin prisa. Entran estas lecturas dentro de una obsesión
que me posee ahora: leer ensayos escritos por mujeres. Joan Didion, Andrea
Marcolongo, Adrienne Rich, Carmen Martín Gaite, Simone Weil, Anne
Dufourmantelle y otras forman parte de mis lecturas recientes, presentes y futuras.
A Joan Didion he vuelto varias veces por circunstancias personales que me llevaron a
buscar literatura sobre el duelo: su El año del pensamiento mágico es una biblia
para mí en ese aspecto. También Las noches azules. Estos últimos dos años me han
acompañado también Vivir con nuestros muertos de Delphine Horvilleur, Sobre
el duelo de Chimamanda Ngozi Adichie o Una muerte muy dulce de Simone de
Beauvoir, entre otros.
En cuanto a ecosistemas que recomendar, empiezo, por supuesto, por la asociación
feminista de mujeres poetas Genialogías, a la que pertenezco, cuyos últimos logros
incluyen un homenaje en Córdoba a la poeta Juana Castro y la publicación de dos
obras fundamentales dentro de su colección: la reedición de Sin regreso, de María
Ángeles Maeso y Niño y sombras, de Concha Méndez.
Por otro lado, soy carne de curso, como me decía un amigo, y a este respecto quisiera
recomendar dos espacios de pensamiento fuera de la educación formal, fundamentales
para cubrir sus lagunas: Crisicoop, en Barcelona, pero con formación en línea
(https://crisicoop.org/), con títulos tan sugerentes como El territorio del miedo: la
oscuridad como segunda piel o Cuerpos andróginos y heroínas letales de la Biblia,
y el Circo de Circe: pensamiento ambulante al servicio de las fieras
(https://circodecirce.es/), heredero de la antigua Escuela de Humanidades, que presta
especial atención al pensamiento clásico griego y su relación con la actualidad,
aunque desarrolla otros temas. Cada año prepara un seminario en la misma Grecia. El
último, sobre el romanticismo y su vínculo con el pensamiento y la literatura griega,
se impartió en Corfú.
Otra recomendación, esta vez en inglés y en línea, es el curso gratuito de poesía
moderna y contemporánea estadounidense (una debilidad mía) ModPo:
https://modpo.org/.
¿Qué animal/organismo vivo favorito?
Las ballenas. La ballena hembra, en concreto. Madre inmensa, atávica, primigenia, se
me asemeja a una gran roca que vive y ve, que canta y salta descomunalmente, y es,
está, habita en forma lenta dentro del enigma que es el mar.