EL LAZO
Odio la fe, porque ya no es mía.
Ayer limé mi lengua,
hoy afilo mis uñas.
¿Dónde están las flores que pisoteé en la infancia?
El viaje es un lazo tramposo.
¿Dónde está el paisaje de hierba que hace juego con tus ojos?
El viaje es un lazo tramposo.
¿Dónde está la genealogía del primer abrazo?
Un nudo aprieta mi garganta
y me devora la naturaleza
como a un pueblo de pescadores
que agoniza recto como agua de mayo.
Debo tragar este inmenso yo pasado
y que quietas balas colaboren
en el desgarro de lo estático y lo concreto.
El viaje es un lazo tramposo.
Un niño se ha matado.
Sus padres le dieron la vida.
También se la quitaron.
El viaje es un lazo tramposo.
El niño susurra “solo estamos de paso”,
pero es el polvo que levantamos
música caduca que hace temblar
los corazones soberanos.
Si me han hecho desaparecer,
como Houtouwan y sus fantasmas,
borro las manchas con mimo, con dedicación…
o las dejo.
Honro su presencia porque son el puente
entre la carne y lo verde,
entre lo limpio y lo sucio,
entre el lazo y mi cuello.
del poemario-app ‘Shanshui Pixel Scenes’ (2023)
LOS HERMANOS CHENG PIDEN AL POETA SER ALEGRE
Para los hermanos Cheng, lo que da alegría es la ética.
Pero, entonces, le pregunto a Cheng Hao, qué, qué, qué si mi alegría es ceguera urbana, confesiones indecentes, directos en Tiktok sobre la misteriosa sabiduría de la numerología, la felicidad de las bestias silentes, preparadas para morder, preparadas para bailar.
Pero, entonces, le pregunto a Cheng Yi, qué, qué, qué si mi alegría es buscar las palabras más extrañas en diccionarios bilingües, absorber el líquido que gotea de tus dientes, florecer como hongos en la niebla, cambiar mis órganos internos para que se adapten a las condiciones de tu amor. “Esta humanidad me hace vagar sin rumbo bajo el Cielo, y así me mantendrá eternamente”, estas cabezas parlantes, esta alegría obscena
Hermanos Cheng, no podréis persuadirme con el lenguaje: mi legado será preguntas crujientes como snacks a medianoche, no competirán en autenticidad, serán gramática envenenada sobre la suerte de los Condenados de la Tierra.
Estoy buscando mi alegría sin antídoto, mi bandera, la luz contaminada que baña mis huesos, un banquete imperial, un ritual para limpiar mi alma.
Estoy buscando mi alegría sin antídoto, mi bandera, mi refugio destruido, este poema que no es Nacimiento ni Muerte, que es poema, que es poema.
Estoy buscando mi alegría sin antídoto, mi bandera, mi poema trata de ser carta, Analectas para mujeres, Aullido, mensaje directo, el papel de regalo de una jaula, pero no un poema, no, sino un truco de magia 而已.
Si la alegría es una llave, o la moneda de una antigua dinastía transformada en recuerdo, si mi alegría no es poema sino un truco de magia, entonces ven, ven con tus ojos (brillantes) y tus manos (lubricadas), mi mente es corazón, mi corazón es mente.
Es un poema.
Es una herencia.
*un fragmento de este poema apareció en la instalación sonora ‘The wind speaks in tongues of undulating waters (…silence sings)’ del colectivo asiáticodescendiente radio SLUMBER en Manifesta 15 (Barcelona, 2024).
NO HAY RAZÓN PARA QUEDARME
No hay razón para quedarme.
Dividiré mi corazón en dos y aprenderé, incompleta.
Ojalá este órgano crezca, pero si no, seré el recuerdo más hermoso.
Me distraeré con el reverso del mundo, jugaré al ábaco de tus metáforas, tomaremos direcciones contrarias y un lenguaje que perfeccione a los amantes imperfectos.
No hay razón para quedarme.
Me sobrescribiré.
Hay piedras en tus ojos, y de qué manera el puente y el cristal son marcas identificatorias, eres tú-tú-tú después de siete vidas, absorbiendo el polvo de mis huesos al ritmo de un tango incorrecto.
Tanta belleza ciega y después nada.
No hay razón para quedarme.
Me sobrescribiré.
Tú estás delante, futuro-futuro-futuro, has decidido salvarte. No tengo tradición. El animal dentro de mí protesta:
“Róbame el lenguaje si no encuentras uno mejor.
Hazlo con violencia y lo podré recordar mejor”.
Catedral impotencia, la electricidad en nuestros cuerpos, ¿cuál es la hora concreta para hacer el amor?
No hay razón para quedarme.
Me sobrescribiré.
No tengo edad para morirme dentro de otro,
pero
si la senectud es respuesta, besa mi tráquea, suelta tus ríos, estos no pueden ser mentira.
No hay razón para quedarme.
Me sobrescribiré.
Desde cuándo cuerpo es memoria,
quizá es
nido,
vinagre Heng Shun,
pozo,
molusco de aspecto desconocido,
deshecho,
todo lo que espero
y al nombrarlo destruyo.
*poema inédito

Poeta y escritora valenciana de familia wenzhounesa. Ganó el Premio Nacional de Poesía Viva ‘L de Lírica’ en 2020. Es autora del poemario en papel Invocación a las mayorías silenciosas (Letraversal, 2022) y del poemario-app Shanshui Pixel Scenes (2023). Sus poemas han sido incluidos en antologías como Matria poética: una antología de poetas migrantes (La Imprenta, 2023) o Última poesía crítica. Jóvenes poetas en tiempos de colapso (Lastura, 2023).
IG: @chenpaloma
¿Cuáles son los modelos de poetas que te dieron ganas de escribir poesía? ¿de dónde nace tu interés por la poesía?
Mi interés por la poesía nace de las ganas de explorar universos distintos creados por el lenguaje. Fernando Pessoa, Raúl Zurita, Remedios Varo, Li-Young Lee, entre muchos otros creadores, y amigas personales con sus conversaciones llenas de recovecos interesantes, me dan ganas de escribir poesía.
¿Ejercitas la imaginación o simplemente ocurre? Si la ejercitas, ¿de qué modo? Si simplemente ocurre, ¿qué cosas la disparan?
Me inspira la vida cotidiana, la familia, la amistad, los viajes, el cine… Toda área vital se puede inmiscuir en la escritura.
Una manía al escribir, un objeto, un rito.
Últimamente siempre escribo utilizando un bolígrafo de tinta blanca sobre papel negro.
¿Qué ecosistemas poéticos o artísticos nos querrías recomendar? Lugares escondidos, secretos u olvidados
Mi último gran descubrimiento es 51 Personae, una editorial independiente que nació en la 11º Bienal de Shanghai (2016-17).
¿Cuál es tu organismo vivo favorito?
Los roedores.