Maijo Mora

DESAPARECER

Una mujer fuerte es siempre vulnerable
y lo comparte como adjetivo entre sus dedos.

Una mujer fuerte conoce los efectos secundarios
y los transforma en consejos sanadores.

Una mujer fuerte cuida sus cicatrices,
sin miedo, porque conversan de estar viva.

Una mujer fuerte entiende que hay una lucha
sobre la hipersexualización que nos envuelve.

Una mujer fuerte no mide los pesos mentales,
detalla las opciones para sobrevivir.

Un mujer fuerte conoce que existe una transformación
de aquello, el antes, el presente, ahora.

Una mujer fuerte escribe sobre su resiliencia
y prende el miedo, lo tóxico, en llamas.

Una mujer fuerte rumia los malos presagios,

pero apuesta con titulares por su cordura.

Una mujer fuerte tiene miedo. Lo sabe,
pero se vuelve volátil, al sentirlo.

Una mujer fuerte escucha su explantación
y entiende que ser planiteta es ya reconocido.

Una mujer fuerte besa, siente, palpita por todo lo nuevo
y deja atrás su anterior cuerpo.

Una mujer fuerte está aquí, ahora, en este instante
y abraza lo nuevo, lo acontecido.

Una mujer fuerte se promete ser
ella
sois vosotras
somos
nosotras
soy.

CORDURA

Existe
una guerra
en mi cuerpo doliente.

Existe y acontece.

Los neutrófilos,
la fiebre,
la herida marchita.

Antibiótico con amplio espectro, dicen.
La tiranía de los sanos.

¿Y la espiga, su mayor angustia y negritud?
¿Y esa claridad como meta?

DIAZEPAM

Mi sentido común
deja un pósit de mi genética
al pie de la cama.

Esta mastectomía no reconoce
a sus expansores y suelta el dolor físico
con un diazepam.

Mi sentido común observa
la fatalidad de mis médicos y languidezco
en una enfermedad crónica.

Suelto un grito. ¡Alto! ¡Terrible!
En la cima de una cordillera.

Mi sentido común declama
un nuevo verso
y el tiempo se agota.

Mi cordura
se encorva y en este instante hablan
de una nueva operación.

A veces, siento lo acontecido,

asumo la distancia
y su presente.

Mi sentido común cierra los ojos,
piensa en lo perdido y mi labio abierto baila
por fin con las aves.

CÁRCEL

Quiero escupir
en tu taza de café.
Ser la mujer
más dichosa del mundo.

Puedo,
tan propio tuyo, ese tuétano.
Casi impertérrita.
Con estos enquistados versos.

Sentir que el amor romántico
está sobreestimado.
Que la brecha
esconde el veneno.
Que el tramadol
no es para ambos.

Me masturbo
en nombre de otros.

Mi saliva en tu taza de café.
Mi divino sexo por el tuyo.

HOSPITAL

Aunque el cáncer
te cubra y el invierno llegue,
sé que existe un lugar
sin nada más, adónde ir.

Aguarda, mi querido.
Antes que la muerte recorra,
encuentra el vértice,
desde tus manos.

Pero no te preocupes,
allí estaré.
Estaré.
Sí, estaré.

Cuando sea
en tu respiración,
abrazaré la raíz
y tu ausencia.

Después,
la ciudad sufrirá
un triste silencio
por tu nombre.

MAIJO MORA

Maijo Mora es periodista y poeta onubense. Sus primeros pasos comenzaron en varios colectivos poéticos andaluces. Desde este lugar, ha colaborado en diferentes antologías nacionales y medios internacionales periodísticos. En 2011 y 2012 se le diagnostica como paciente de cáncer de mama bilateral triple negativo con el oncogén BRCA1. Durante más de 10 años convive con sus efectos secundarios y problemas de reconstrucción. A partir del 2019, actúa en el colectivo Prostíbulo Poético (Madrid). Un año más tarde, lanza su disco debut de Spoken Word electrónico, Elektrosía, donde fusiona poemas comprometidos sobre el cáncer, la electrónica y el arte visual. Desde 2021, forma parte de la plataforma artivista oncológica Intra-Venus. En 2024 publica su segundo libro Vértices (Ed. Cuadranta, 2024) donde muestra su experiencia resiliente y feminista como paciente de cáncer de mama. Como poeta ha declamado en ciudades como Madrid, Barcelona, Nueva York, Ciudad de México, Nueva Delhi o Buenos Aires, entre otras.

IG: @ maijomorasoy
x: maijomora


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